Mi pan lo comí entre batalla y batalla. Entre los asesinos dormí. Hice el amor sin prestarle atención y contemplé la naturaleza con impaciencia. Así pasé el tiempo que me fue concedido en la tierra
Frases célebres sobre: tur. [Página 233]
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No acepten lo habitual como cosa natural pues
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La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que sólo es una imagen.
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Las matemáticas poseen no sólo la verdad, sino cierta belleza suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura.
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Los hábitos son una segunda naturaleza que destruye a la primera.
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Los hombres no aman naturalmente sino aquello que puede serles útil.
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Para que las pasiones no nos torturen, obremos como si sólo contásemos con ocho días de vida.
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Todos los hombres se odian naturalmente entre sí.
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¿Por qué la costumbre no es natural? Mucho me temo que la naturaleza no es más que una primera costumbre, como la costumbre es una segunda naturaleza.
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El pensamiento es una cosa admirable e incomparable por naturaleza.
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Todos los hombres se odian por naturaleza unos a otros.
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Cuando encontramos un estilo natural nos produce siempre deleite y sorpresa, pues esperábamos ver a un escritor y nos hemos encontrado con un hombre.
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El pasado y el presente solamente son medios para nosotros: el futuro es siempre nuestro fin. Por eso nunca vivimos realmente, sino que esperamos vivir. Alucinando siempre por esta esperanza de ser felicies algún día, es inevitable que no lo seamos nunca.
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Imaginemos un grupo de hombres encadenados, todos ellos, condenados a muerte, algunos de los cuales son decapitados cada día en presencia de los demás, quienes aguardan, perdida toda esperanza, que les llegue su turno: tal es la imagen de la condición hum
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El hombre, para sí mismo, es el objeto más prodigioso de la naturaleza.
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La elocuencia es una pintura del pensamiento, y por esto los que después de haber pintado añaden algo más, hacen un cuadro en lugar de un retrato.
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El hombre es naturalmente crédulo, incrédulo; tímido, temerario.
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El espíritu cree naturalmente y la voluntad naturalmente ama; de modo que, a falta de objetos verdaderos, es preciso apegarse a los falsos.
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Nuestra naturaleza está en movimiento. El reposo absoluto es la muerte.
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El pasado y el presente solamente son medio para nosotros: el futuro es siempre nuestro fin. Por eso nunca vivimos realmente, sino que esperamos vivir. Alucinados siempre por esta esperanza de ser felices algún día, es inevitable que no lo seamos nunca.