En el sí mismo todo es vanidad.
Frases célebres de Alejandro Lanús. [Página 7]
Texto en cursiva
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Conozco las memorias de los que nunca habitaron el nacer.
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Si la utopía no llega, moriré sin verla. Entonces no habré nacido.
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El niño puede perdonarlo todo y hasta puede perdonarse todo, menos el hacerse hombre.
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Olvidamos... y la conciencia nos precede.
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Muy pocos conocen su propio bien, pero casi todos reclaman el bien común.
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La parte de la humanidad que no conoce el hambre tiene en su poder la pobreza del mundo.
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El, que no conoce la ecuanimidad, tiene en sus manos nuestras manos.
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Daríamos todo para que nos acepten, pero no aceptamos.
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Las ideas, cuando son de este mundo, no dicen nada.
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Un espejo que no refleje más que la mirada interior.
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Toda pobreza ajena a uno mismo es nuestra propia pobreza.
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Me hallé luego de haber incinerado los trajes del engaño.
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Todo me define, pero estoy naciendo.
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El temor no tiene límites, alcanza a Dios.
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Entender en la tierra que viniste del cielo a llevarme.
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De ruidos añejos perecemos, de irrealidades mustias, de la memoria de la desmemoria.
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Ayer destruí todo. Ayer destruí también el misterio de saber que dos náufragos sólo deben mirarse.
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Hacer un hueco en el sol para abrir la mirada por última vez.
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Le diste voz al silencio y ahora enmudeces de mí.