El arte es una rebelión contra el destino.
Frases célebres de André Malraux.
André Malraux . Escritor y político francés.
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El siglo XXI será espiritual o no será.
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El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.
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La verdad de un hombre reside, sobre todo, en lo que calla.
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No se puede crear arte cuando uno no tiene qué decir.
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Transformar una experiencia en conciencia, en esto estriba ser hombre
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Quien se queda mucho tiempo mirando a los sueños, termina pareciéndose a una sombra.
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Lo difícil no es estar con los amigos cuando tienen razón, sino cuando se equivocan
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El carácter consiste ante todo en no dar importancia al ultraje o al abandono de quienes están con nosotros.
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El tiempo cura lo que la razón en vano procura.
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Es posible que en el dominio del destino, el hombre valga más por el ahondamiento de sus preguntas, que por sus respuestas
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La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace pensar en la vida
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La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose.
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La vida es el conjunto de las fuerzas que se oponen a la muerte.
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Nuestra sensibilidad por la estatua mutilada, por el bronce de las excavaciones arqueológicas, es reveladora. No coleccionamos ni los bajorrelieves borrosos ni las oxidaciones; no es la presencia de la muerte lo que nos retiene sino la de la supervivencia
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La voz del artista saca su fuerza de que nace de una soledad que apela al universo para imponerle el acento humano, y en las grandes artes del pasado sobrevive para nosotros la invencible voz interior de las civilizaciones desaparecidas.
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La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.
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Si de veras llegásemos a poder comprender, ya no podríamos juzgar.
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Si las cosas cambiaran bastante más deprisa, nunca habría revolución. Un conservador inteligente es siempre un reformador
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No se necesitan nueve meses, se necesitan cincuenta años para hacer un hombre, cincuenta años de sacrificio, de voluntad, de... ¡tantas cosas! Y cuando ese hombre está hecho, cuando ya no queda en él nada de la infancia ni de la adolescencia, cuando verda