David tiró por tierra a Goliat con la honda y una piedra; así Cristo con la honda de la humanidad y la piedra de la Pasión venció al diablo.
Frases célebres de Antonio de Padua.
Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo , venerado como San Antonio de Padua o de Lisboa, fue un teólogo, predicador y monje portugués. Nació en el seno de una familia de la aristocracia descendiente del cruzado Godofredo de Bouillón. Fue canonizado
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Acumula tesoros en el cielo el que da a Cristo. Y da a Cristo el que da al pobre.
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Cristo, en efecto, sólo por amor llevó a la cruz en su cuerpo el peso de nuestros pecados.
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Y esta 'tierra' el cuerpo de Cristo fue excavada y arada con los clavos y con la lanza; y de ella se dice: La tierra excavada dará fruto a su tiempo. La carne de Cristo, traspasada, dará el reino de los cielos.
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En verdad, Pedro quedó desnudo, cuando, a las palabras de la criada, negó a Cristo, pero luego se revistió de la túnica, cuando reconoció la culpa de su triple negación.
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María, pues, o sea, el amor de la gloria celestial, con una libra de nardo genuino, o sea, con la fe de los doce apóstoles, ungió la cabeza de la divinidad y los pies de la humanidad, reconociendo que Cristo es Dios y Hombre, que nació y sufrió la pasión.
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El gozo que experimentaron los apóstoles por la resurrección de Cristo, superó cualquier otro gozo que ellos tuvieron, cuando Jesús estaba todavía con ellos en su cuerpo mortal.
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Si injurias a un niño, si lo provocas, si lo golpeas, pero después le muestras y ofreces una flor, una rosa o cualquier cosa similar, él olvida rápidamente la ofensa, abandona la ira y corre a abrazarte. De igual modo, si has ofendido a Cristo pecando mor
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Tan pobre como es la mesa que carece de pan, así la vida más ejemplar resulta vacía si le falta amor.
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El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree.
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Si tú predicas a Jesús, Él ablanda los corazones y dulcifica las ásperas tentaciones. Si piensas en Él, domina tu corazón. Si lo lees, sacia tu mente.
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Dos cosas, el amor de Dios y del prójimo, hacen perfecto al hombre.
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Cesen las palabras, por favor, y sean las obras quienes hablen.