Nadie es luz de sí mismo: ni el sol.
Frases célebres de Antonio Porchia. [Página 5]
Antonio Porchia . Poeta y escritor argentino.
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Me dice que soy un ciego, lo que veo.
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Has venido a este mundo que no entiende nada sin palabras, casi sin palabras.
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Dios le ha dado mucho al hombre; pero el hombre quisiera algo del hombre.
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La tierra tiene lo que tú levantas de la tierra. Nada más tiene.
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El hombre vive midiendo, y no es medida de nada. Ni de sí mismo.
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Quieren que me haga diferente. Y sin ellos hacerse diferentes y sin nada hacerse diferente. ¿Y de qué me haría diferente?
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Para que tu tristeza muda no oyese mis palabras, te hablé bajito.
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Entra una nueva pena y las viejas penas de la casa la reciben calladas, no muertas.
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A veces hallo tan grande a la miseria que temo necesitar de ella.
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Quien se queda mucho consigo mismo, se envilece.
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Pueden en mí, más que todos los infinitos, mis tres o cuatro costumbres inocentes.
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El dolor no nos sigue: camina adelante.
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Las pequeñeces no son lo eterno, y lo demás, todo lo demás, lo breve, lo muy breve.
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Se me abre una puerta, entro y me hallo con cien puertas cerradas.
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No hallé como quien ser, en ninguno. Y me quedé, así: como ninguno.
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Sé que no tienes nada. Por ello te pido todo. Para que tengas todo.
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Vengo de morirme, no de haber nacido. De haber nacido me voy.
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Dios mío, casi no he creído nunca en ti, pero siempre te he amado.
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Si yo fuese como una roca y no como una nube, mi pensar, que es como el viento, me abandonaría.