Es un principio comúnmente aceptado que hay que obedecer para poder ordenar bien
Frases célebres de Aristóteles. [Página 14]
Aristóteles Filósofo griego, nacido en Estagira, Macedonia (hoy Stavró, en el norte de Grecia) en el año 384 a. C. , en una familia de tradición científica, y muerto en Calcis Eubea en 322 a
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No conviene hablar del pudor como de una virtud. Se parece más bien a una emoción que a una disposición adquirida. Se define, pues, como un miedo de dar de sí una mala opinión.
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Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.
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Si nada hay eterno, no es posible la producción ni la generación.
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Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.
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Es preciso que la filosofía sea un saber especial, de los primeros principios y de las primeras causas.
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El fin de la ciencia especulativa es la verdad, y el fin de la ciencia práctica es la acción.
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La necesidad ha hecho aparearse a quienes no pueden existir el uno sin el otro, como son el varón y la mujer.
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No hay que prestar atención a quienes nos aconsejan, so pretexto de que somos hombres, no pensar más que en las cosas humanas y, so pretexto de que somos mortales, renunciar a las cosas inmortales.
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El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro.
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El imitar es connatural al hombre.
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El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.
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No todo término merece el nombre de fin, sino tan sólo el que es óptimo.
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Cometer una injusticia es peor que sufrirla.
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Gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia.
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Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto.
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No hay genio sin un gramo de locura.
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Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.
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La ciencia es respecto del alma lo que es la luz respecto de los ojos, y si las raíces son amargas, los frutos son muy dulces.
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El movimiento no existe fuera de las cosas, pues todo lo que cambia, o cambia en el orden de la sustancia o en la cantidad, o en la calidad, o en el lugar.