La vida es la farsa que todos debemos representar.
Frases célebres de Arthur Rimbaud. [Página 2]
Jean Nicolas Arthur Rimbaud fue un poeta francés.
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El mundo tiene sed de amor: tú la apaciguarás, ¡oh esplendor de la carne! ¡Oh esplendor ideal! ¡Oh renuevo de amor, triunfal aurora en la que doblegando a sus pies los dioses y los héroes, la blanca Calpigia y el pequeño Eros cubiertos con nieve de las ro
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Cambia nuestra suerte, acribilla las plagas comenzando por el tiempo.
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La moral es la debilidad del cerebro.
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Tanta paciencia tuve que todo lo he olvidado.
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Los senderos son ásperos. Los montículos se cubren de retamas. El aire está inmóvil. ¡Qué lejos los pájaros y las fuentes! Tiene que ser el fin del mundo, si avanzamos.
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Pues tú te desprendes de los asuntos humanos, ¡de los simples impulsos!
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Mediante la poesía llegar a lo desconocido.
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Y me dirás: ¡busca!, reclinando la cabeza; y dedicaremos nuestro tiempo a encontrar ese animalito que viaja mucho.
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Besé sus finos tobillos. Y estalló en risa, tan suave, risa hermosa de cristal.
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La vida florece por el trabajo, vieja verdad.
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Golpeó una puerta, y, en la plaza de la aldea, el niño hizo girar sus brazos, comprendido por las veletas y los gallos de los campanarios de todas partes, bajo el deslumbrante chubasco.
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Pronto, como un lebrel, acecho botas, medias. Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas. Ellas me encuentran raro y van cuchicheando. Mis deseos brutales se enganchan a sus labios...
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En seguida descubro la botina, la media, y... Reconstruyo los cuerpos, consumidos por hermosas fiebres. Ellas me encuentran gracioso y hablan entre sí, muy quedo...Y mis deseos brutales se cuelgan de sus labios.
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Son los conquistadores del mundo buscando la fortuna química personal; el sport y el confort viajan con ellos; llevan la educación de las razas, las clases y las bestias, en ese navío.
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Hay una catedral descendente y un lago ascendente. Hay un pequeño carruaje abandonado en el soto, o bien bajando a toda prisa por el sendero, adornado con cintas. Hay una compañía de cómicos ambulantes, vestidos para la representación, divisados en el cam
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No se es serio, cuando se tienen diecisiete años.
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Nadie se marcha.
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Me creo en el infierno, luego estoy allí.
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Dijo: 'Yo no amo a las mujeres. El amor hay que reinventarlo, todo el mundo lo sabe'.