Hay que ser absolutamente moderno.
Frases célebres de Arthur Rimbaud. [Página 3]
Jean Nicolas Arthur Rimbaud fue un poeta francés.
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Pues YO es otro. Si el cobre se despierta clarín, no es culpa suya.
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La honestidad de la medicina me llena de dolor.
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Espero a dios como golosina.
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Ver lo invisible, oír lo inaudible.
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¡Por el rocío enjugada, qué bien me huele en el albor!
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Soy un inventor de muy distinto mérito que todos los que me han precedido; incluso un músico, que ha encontrado algo así como la clave del amor.
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Soy un efímero y no demasiado descontento ciudadano de una metrópoli creída moderna porque todo gusto conocido ha sido evitado en los mobiliarios y en el exterior de las casas así como en el trazado de la ciudad.
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¡Si volviera el tiempo, el tiempo que fue! Porque el hombre ha terminado, el hombre representó ya todos sus papeles.
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En la horca negra bailan, amable manco, bailan los paladines, los descarnados danzarines del diablo; danzan que danzan sin fin los esqueletos de Paladín.
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¡Hay que ver! ¡Cuántos amores espléndidos he soñado!
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El poeta es realmente ladrón de fuego.
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Es falso decir: Yo pienso; deberíamos decir: alguien me piensa.
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Pero, se lo ruego, no subraye ni con el lápiz, ni demasiado con el pensamiento.
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La música sabia le hace falta a nuestro deseo.
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La tempestad bendijo mis desvelos marítimos, más liviano que un corcho dancé sobre las olas llamadas eternas arrolladoras de víctimas, ¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!
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¡La hemos vuelto a hallar! ¿Qué? La Eternidad... Es la mar mezclada con el sol.
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A nuestro deseo le hace falta la música sabia.
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Yo observo la historia de los tesoros que ustedes encontraron. ¡Veo la continuación! Mi sabiduría es tan despreciada como el caos. ¿Qué es mi nada, frente al estupor que les espera a ustedes?
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Iba por ahí, con las manos metidas en los bolsillos rotos; hasta tal punto mi gabán se volvía ideal...