El amor como principio, el orden como base, el progreso como fin.
Frases célebres de Auguste Comte.
Isidore Marie Auguste François Xavier Comte , filósofo y sociólogo francés. Se le considera creador del positivismo y de la disciplina de la sociología aunque hay varios sociólogos que sólo le atribuyen haberle puesto el nombre.
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Mucho más que los intereses es el orgullo quien nos divide.
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Los cielos proclaman la gloria de Kepler y Newton.
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Saber es poder.
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Saber para prever, a fin de poder.
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Sólo hay una máxima absoluta y es que no hay nada absoluto.
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Sólo los buenos sentimientos pueden unirnos; el interés jamás ha forjado uniones duraderas.
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¡Qué pérdida irreparable!
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Así , el verdadero espíritu positivo consiste, ante todo, en ver para prever, en estudiar lo que es, a fin de concluir de ello lo que será, según el dogma general de la invariabilidad de las leyes naturales.
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Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad.
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Lo esencial para ser feliz es mantener siempre bien colmado el corazón, incluso de dolor. Sí; incluso de dolor, y aun el dolor más amargo.
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Las mujeres viven en una infancia perpetua.
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Una mujer sin ternura es una monstruosidad social de la naturaleza; más aún que un hombre sin valor.
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Los muertos gobiernan a los vivos.
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Para comprender una ciencia es necesario conocer su historia.
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Sólo los buenos sentimientos pueden unirnos; nunca el interés forjó uniones de larga duración.
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Lo esencial para la dicha es la completa dignidad en el sentimiento, incluso en el dolor.
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A los hombres no se les permite pensar libremente acerca de la química y la biología: ¿por qué debería perimírseles pensar libremente acerca de la filosofía política?
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La explicación de los hechos, ahora reducidos a sus términos reales, consiste en el establecimiento de una relación entre varios fenómenos particulares y unos cuantos hechos generales, que disminuyen en número con el progreso de la ciencia.
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La filosofía social debe, pues, en todos los aspectos, ser preparada por la natural propiamente dicha, primero inorgánica y después orgánica.