Cataluña tiene derecho a vivir su vida.
Frases célebres de Azorín.
José Augusto Trinidad Martínez Ruiz , más conocido por su seudónimo Azorín, fue un escritor español, además de novelista, ensayista y de ser el crítico literario español más importante de su tiempo.
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La vida fluye incesable y uniforme; duermo, trabajo, discurro por Madrid, hojeo al azar un libro nuevo, escribo bien o mal -seguramente mal- con fervor o con desmayo. De rato en rato me tumbo en un diván y contemplo el cielo, añil y ceniza. ¿Y por qué hab
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Visite una de las ciudades más bonitas de España, visite Albarracín.
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No hay pueblo español, chico o grande, que no encierre una enseñanza
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La sensibilidad levanta una barrera que no puede salvar la inteligencia
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La vejez es la pérdida de la curiosidad.
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Yo amo a Yecla, este buen pueblo de labriegos... Los veo amar, amar la tierra. Y tienen una fe enorme, la fe de los antiguos místicos... Esta es la vieja España, legendaria, heroica...
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La sinceridad cuesta mucho. Creemos muchas veces que somos sinceros y no lo somos
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Entre todas las alegrías, la absurda es la más alegre; es la alegría de los niños, de los labriegos y de los salvajes; es decir, de todos aquellos seres que están más cerca de la Naturaleza que nosotros.
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No hay más realidad que la imagen ni más vida que la conciencia
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Lo contrario de la hipérbole es el trabajo: exactitud, reflexión, precisión. Es dificil hacer del idioma un instrumento exacto y dúctil; y es fácil salir del paso con un superlativo que no dice nada.
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Las lecturas que se hacen para saber no son, en realidad, lecturas. Las buenas, las fecundas, las placenteras son las que se hacen sin pensar que vamos a instruirnos.
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Vivir es volver
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La elegancia es fuerza contenida.
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Cambia el concepto del patriotismo según las mil circunstancias del agregado social.
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¿Y es que saben muchos de los que atacan el motivo por el que atacan? Unas palabras cordiales, un simple apretón de manos, disiparían en el enfurruñado su encono.
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Adviértase que no trato de pergeñar una biografía. No tengo preparación para el caso. Si la tuviera, no la escribiría tampoco.
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¿Por dónde ha entrado usted? Por la puerta. ¿Sabe usted que no se puede pasar? He pasado. ¿Quién es usted? Un periodista.
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El cine tiene que producir sosiego.
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¿Qué sería un escritor sin esa traba que le obliga a sutiles vueltas y revueltas para decir lo que no se puede decir? La técnica literaria sale ganando.