Pintar el amor ciego es una sinrazón de los poetas; es preciso quitarle la venda y devolverle para siempre la alegría de sus ojos.
Frases célebres de Blaise Pascal. [Página 10]
Blaise Pascal . Matemático, físico y filósofo cristiano francés.
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La justicia sobre la fuerza, es la impotencia, la fuerza sin justicia es tiranía.
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Si un artesano estuviese seguro de soñar por espacio de doce horas que es el rey, creo que sería casi tan feliz como un rey que soñase doce horas que es artesano
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Ridiculizar la filosofía es ser un verdadero filósofo.
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El mundo está lleno de buenas máximas y vacío de gente que las aplique.
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Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez.
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No hay más que dos clases de hombres: unos, los justos, que se creen pecadores; otros, los pecadores, que se creen justos.
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Nos gusta más la caza que la presa.
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Todo nuestro razonamiento se reduce a ceder al sentimiento.
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Entre nosotros y el cielo o el infierno, no hay otra cosa que la vida, que es la más frágil de todas las cosas.
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Nada es tan insoportable para el hombre como estar en pleno reposo, sin quehaceres, sin distracciones, sin aplicación, sin pasiones. Le domina entonces una sensación de vacío, de impotencia, y cae en la melancolía y el aburrimiento.
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El arte de persuadir consiste tanto en el de agradar como en el de convencer; ya que los hombres se gobiernan más por el capricho que por la razón.
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El demonio está sobre la lengua del que murmura.
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El pasado y el presente solamente son medio para nosotros: el futuro es siempre nuestro fin. Por eso nunca vivimos realmente, sino que esperamos vivir. Alucinados siempre por esta esperanza de ser felices algún día, es inevitable que no lo seamos nunca.
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Los que poseen el espíritu de discernimiento saben cuanta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen.
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El hombre, por naturaleza, es crédulo, incrédulo, tímido y temerario.
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La justicia sin la fuerza es irrisoria; la fuerza sin justicia es tiranía.
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Ni la contradicción es indicio de falsedad, ni la falta de contradicción es indicio de verdad.
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Para ser dichoso y ser o con toda seguridad es necesario procurar que los demás lo sean también. Tus bienes y tus males dependen en gran medida de aquellos con quienes te hayas juntado. La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume, el
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Sólo hay dos clases de personas coherentes: los que gozan de dios porque creen en él y los que sufren porque no le poseen.