La virtud de un hombre no debe medirse por sus esfuerzos, sino por sus obras cotidianas.
Frases célebres de Blaise Pascal. [Página 9]
Blaise Pascal . Matemático, físico y filósofo cristiano francés.
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Las cuerdas que amarran el respeto de unos por otros son, en general, cuerdas de necesidad.
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Sólo conviene la mediocridad. Esto lo ha establecido la pluralidad, y muerde a cualquiera que se escapa de ella por alguna parte.
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Por lo común, nos persuaden mejor las razones que uno ha encontrado por sí mismo que las encontradas por los demás.
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Por muchas riquezas que un hombre posea y por grandes que sean la salud y las comodidades de las que disfrute, no se siente satisfecho si no cuenta con la estimación de los demás.
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Quien dice agudezas, tiene mal carácter.
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¿Quién se siente desgraciado por no ser rey, sino un rey destronado?
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Si los hombres supieran lo que unos dicen de otros no existirían en el mundo cuatro amigos de verdad.
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Sólo se es verdaderamente feliz cuando se sueña con la felicidad.
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Somos tan desdichados que no podemos encontrar placer en algo sino con la condición de enfadarnos si no tiene éxito.
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Todas las cosas ocultan algún misterio; todas las cosas son velos que ocultan a dios.
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Todos los hombres consideran la felicidad como su objetivo: no hay ninguna excepción. Por diferentes que sean los medios que empleen, todos tienden al mismo fin.
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No es bueno ser demasiado libre. No es bueno tener todo lo que uno quiere.
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No es cierto que todo sea incierto.
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No lo buscarías si no lo hubieras ya encontrado
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No poseemos la verdad ni el bien nada más que en parte y mezclados con la falsedad y con el mal.
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No vivimos nunca sino que esperamos a vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca.
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Nos consolamos con pequeñeces porque son menudencias las que nos afligen.
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Nuestra imaginación nos agranda tanto el tiempo presente, que hacemos de la eternidad una nada, y de la nada una eternidad.
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Nuestra naturaleza está en movimiento. El reposo absoluto es la muerte.