¡Ay! Corazón viajero, tu soledad es perdición, has de llorar tu soledad vacía si se te muere la flor de la imaginación.
Frases célebres de César Brañas.
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Y yo respiro, y ando, y caigo, y giro y vuelvo a ver los árboles sedientos y los pájaros disparados en la embriaguez de la música del viento y estoy inmóvil y absorto y maravillado de un día más en el pecho ardiendo.
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Todos los días son aniversarios que una memoria infiel no conmemora: aniversarios de lejanas dichas, de sueños, de inquietudes y de auroras.
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Amantes viejos, sobran las palabras para entendernos. Todo lo hemos dicho y hasta nuestro silencio es un dulce silencio repetido.
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Me falta el jarro de flores olorosas de tu corazón.
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¿Mi imagen estará en tus ojos? Sueño...
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¡Y no olvidamos! De súbito, nos viene antigua lumbre, nos enciende y dora, y nos puebla de imágenes queridas o de remordimiento nos agobia.
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Cante mejor, dichoso, nocturno ruiseñor, yo, grillo humilde, digo: esta es mi voz.
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¡Ay! Mi hormiga insensata, por cuidar de la vida nunca supiste la gracia de cantar, te atrapará mañana la muerte con la despensa llena, pero sin un cantar.
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¡Has de echarle los brazos a la vida cuanto más en la noche te sientas naufragar!
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Mi silencio responde a tu silencio, y la respuesta a mis preguntas miro apenas en tus ojos encenderse.
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Soledad te pedía y soledad me diste, y es ésta la alegría de mi existencia triste.
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Un aire de caricias ondula la marea castaña de tu pelo con luz que balbucea.
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El mal que me ha sucedido yo nunca lo lamenté, pero tampoco lo olvido pues dio sentido a mi bien.
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Te curaste con olvido y yo he seguido queriéndote con mi equívoco amor, firme en mi error.
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Esta es mi vida, un oscuro trabajo, un intenso anhelar, las rosas de mi patio y mi vacío hogar.
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El corazón sólo recuerda nubes, perdidos sueños e intangibles formas!
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A laurel ni a renombre aspiraremos, recompensa sin precio ni mudanza serán para nosotros ignorar el temor, deparar al hombre, y a nuestro corazón, la libertad.
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Amo en las gentes lo que hay de inconsciente, de alegría, de asombro, de incierta espera.
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Hubo un momento en que a mi sueño navegante la imagen pareciste de su sueño.