Los suicidas son homicidas tímidos.
Frases célebres de Cesare Pavese.
Cesare Pavese . Escritor italiano.
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Serás amado el día en que podrás mostrar tu debilidad sin que el otro se sirva de esto para afirmar su fuerza.
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Si el sexo no fuese la cosa más importante de la vida, el Génesis no empezaría por ahí
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Todos los pecados tienen su origen en el complejo de inferioridad, que otras veces se llama ambición.
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Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada.
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No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos.
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Pero lo grande, la tremenda verdad es ésta: sufrir no sirve de nada
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Los problemas que agitan a una generación se extinguen para la generación sucesiva no porque hayan sido resueltos sino porque el interés general los deroga.
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Sabemos utilizar la estrategia amorosa sólo cuando no estamos enamorados.
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No hay venganza más bella que aquella que infringen los otros a tu enemigo. Tiene hasta la virtud de dejarte la parte del generoso
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Los hombres que tienen una tormentosa vida interior y que no buscan desahogo en sus palabras o en sus escritos, son simplemente hombres que no tienen una tormentosa vida interior.
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¿Te asombras de que otros pasen junto a ti y no sepan, cuando tú pasas junto a tantos y no sabes, no te interesa, cuál es su pena, su cáncer secreto?
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Todos los afectos más sagrados no son más que una perezosa costumbre.
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Es pecado lo que inflige remordimiento.
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Todo lujo hay que pagárselo. Todo es lujo; empezando por estar en el mundo.
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Las generaciones no envejecen. Todo joven de cualquier época y civilización tiene las mismas posibilidades de siempre.
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Quien tiene una pasión dominante, odia en función de ella al género humano, porque todos le parecen, con relación a su pasión, rivales o, al menos, resistencias.
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Niños o Adultos nacemos, no nos hacemos. Y ahora consuélate.
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Su franco era el mío. Su voz era como abrazarla.
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A un padre siempre hay que ayudarlo. Hace falta enseñarle que la vida es difícil. Si después, como es justo, llegas donde él quería, debes convencerlo de que estaba equivocado y que lo hiciste por su bien.