Lo que es verdaderamente inmoral es haber desistido de uno mismo.
Frases célebres de Clarice Lispector.
Clarice Lispector fue una escritora brasileña. Aunque su especialidad ha sido el relato, dejó un legado importante en novelas, como La pasión según G. H
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Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario.sin fuentes
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Hubo un momento grande, parado, sin nada dentro.
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En la gotita de tiempo siguiente nada pasaba si ella continuaba esperando lo que iba a pasar.
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Se podría quedar pensando en todo aquello tardes enteras. Por ejemplo: ¿Quién dijo por primera vez así: nunca?
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La bondad era tibia y sin consistencia, olía a carne cruda guardada mucho tiempo.
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Al final, ¿Qué importa más: vivir o saber que se está viviendo?
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Comprende la vida porque no es suficientemente inteligente para no comprender.
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Y fue tan cuerpo que fue puro espíritu.
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Tengo que buscar la base del egoismo: todo lo que no soy no me puede interesar, es imposible ser algo que no se es.
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Pero es que basta con silenciar para vislumbrar, debajo de todas las realidades, la única irreductible, la de la existencia.
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...pero no verse obligado a discutir, a mirar y a disputar con aquellas personas ignominiosamente humanas, desfilando, exponiéndose sin vergüenza.
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La perfección de Dios se prueba más con la imposibilidad del milagro que con su posibilidad.
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Hay cosas indestructibles que acompañan el cuerpo hasta la muerte como si hubieran nacido con él. Y una de esas es lo que surge entre un hombre y una mujer que viven juntos ciertos momentos.
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Alguien que me recoja como a un perro humilde, que me abra la puerta, me regañe, me alimente, me quiera severamente como a un perro, eso es lo que quiero, como a un perro, como a un hijo.
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Yo misma puedo morir de ser ante mí. La soledad está mezclada en mi esencia.
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Nada existe que escape a la transfiguración.
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Durante las horas de perdición tuve el valor de no componer ni organizar. Y sobre todo, el de no prever.
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Y terminé siendo mi nombre. Es suficiente ver en el cuero de mis valijas las iniciales G.H., heme ahí. De los otros tampoco exigía más que la primera cobertura de las iniciales de los nombres.
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Ya se estaban produciendo entonces en mí, y yo todavía no lo sabía, las primera señales de hundimiento de cavernas calcáreas subterráneas, que se derrumbaban bajo el peso de camadas arqueológicas estratificadas -y el peso del primer hundimiento hacía caer