El colmo de la infelicidad oscila entre el estreñimiento y asistir sin ganas a una reunión mundana.
Frases célebres de Diego Rivera.
Diego Rivera .
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¿Las mujeres que he amado? Tuve la suerte de amar a la mujer más maravillosa que he conocido. Ella fue la poesía misma y el genio mismo. Desgraciadamente no supe amarla a ella sola, pues he sido siempre incapaz de amar a una sola mujer. Dicen mis amigos q
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En primer lugar yo estoy totalmente seguro de que la mujer no es de la misma especie del hombre. La humanidad es la mujer. Los hombres somos una subespecie de animales, casi estúpidos, insensitivos, inadecuados completamente para el amor, creados por la m
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Yo respeto todas las religiones. Me interesan extraordinariamente en el mismo plano y por análogas razones con que respeto todas las enfermedades y me intereso extraordinariamente en su curación.
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Yo no tengo fe, la fe, es el patrimonio de los idiotas.
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El artista es un humilde obrero ... Es un obrero esencial en el organismo social. ¡NO ES UN OBRERO DE ADORNO! El carácter de adorno, el carácter de postre al banquete de la civilización que se le ha querido dar al arte proviene del interés que tienen las
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Dicen mis amigos que mi corazón es un multifamiliar. Por mi parte, creo que el mandato amaos los unos a los otros no indica limitación numérica de ninguna especie sino que antes bien, abarca a la humanidad entera.
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Has de saber, mi niña, que en mi acumulador de amor hay energía suficiente ..., sin que deje de parecerme que hace apenas cinco minutos que te encontré y comencé a quererte.
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Riendo alegremente, me cogió de la mano y me llevó por toda la casa, que parecía estar vacía, hasta su cuarto. Hizo desfilar ante mí todas sus pinturas. Estas, su cuarto y su chispeante presencia me llenaron de una alegría maravillosa. No lo sabía yo ento
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Mi retorno a casa me produjo un júbilo estético imposible de describir ... Fue como si hubiese vuelto a nacer.
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Mi estilo nació como un niño, en un instante; con la diferencia de que a ese nacimiento le había precedido un atribulado embarazo de 35 años.
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El mismo año que terminé el mural de la Escuela Nacional Preparatoria di uno de los pasos más importantes de mi vida, me hice miembro del Partido Comunista.
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El primer boceto que realicé me dejó admirado. ¡Era realmente bueno! Desde entonces trabajaba confiado y satisfecho. Había desaparecido la duda interior, el conflicto que tanto me atormentaba en Europa. Pintaba con la misma naturalidad con que respiraba,