Tales decía que no existía diferencia entre la vida y la muerte. ¿Por qué no mueres entonces?, le preguntaron. Porque no hay diferencia alguna, repuso.
Frases célebres de Diógenes Laercio.
Diógenes Laercio fue un importante historiador griego de filosofía clásica que, se cree, nació en el siglo III d. C, durante el reinado de Alejandro Severo.
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La cultura es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.
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La cultura es un saber del que no tiene uno que acordarse... fluye espontáneamente.
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Un hombre debe vivir tan cerca de sus superiores como cerca del fuego; ni tan cerca que se queme, ni tan lejos que se hiele.
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Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar.
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La envidia es causada por ver a otro gozar de lo que deseamos; los celos, por ver a otro poseer lo que quisiéramos poseer nosotros.
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Para casarte, cuando joven es temprano y cuando viejo es tarde.
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En la vida es necesario proveerse de razón o de un ronzal.
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El único bien es el conocimiento, y el único mal la ignorancia.
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Los dioses no necesitan nada; los que se parecen a los dioses, pocas cosas.
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Vivir no es un mal, sino mal vivir
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El fundamento de cada estado es la educación de sus jóvenes.
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Tenemos dos orejas y una sola lengua para que oigamos más y hablemos menos.
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Preguntaron a Tales qué era más difícil al hombre, y contestó: Conocerse a sí mismo.
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Mira bien quién es tu enemigo, porque si por tal le tienes y no lo es, puede ser tu enemigo mayor.
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Cuando somos jóvenes no ha llegado el tiempo adecuado de casarnos todavía, y cuando somos viejos ha pasado ya.
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Gente, mucha; hombres, pocos.
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Debemos tener buenos amigos que nos enseñen lo bueno; y perversos y crueles enemigos que nos impidan obrar mal.