Todo mi papel de crítico, pues, es el de estudiar de dónde venimos y en dónde estamos. Cuando me arriesgo a prever adónde vamos, es una pura especulación por mi parte, una conclusión lógica. ... Esta es mi tarea. Es ridículo otorgarme otra, plantarme sobr
Frases célebres de Émile Zola. [Página 2]
Émile Zola es un novelista francés. Autor de Yo acuso, Cuentos para Ninón, entre otras obras.
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Porque, en verdad, el espectáculo ha sido inaudito, ha superado en brutalidad, en desfachatez, en declaraciones indignas, los peores instintos, las mayores bajezas jamás confesadas por la bestia humana.
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La realidad y la miseria me oprimen y, sin embargo, sueño todavía.
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Yo lo único que pido es, que éstos entren en razón, y sean más sensatos, y espero que lo hagan, porque, después de todo la gente no es tan mala como dicen...
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Es extraño que una revolución se lleve a cabo en un clima de calma y de sentido común. Los cerebros se desequilibran, la imaginación se azora, se ensombrece, se puebla de fantasmas.
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Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice. Mis noches se verían asediadas por el espectro del inocente que, padeciendo el más horrible suplicio, expira un crimen que no ha cometido.
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La juventud es inmoderada en sus deseos.
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No soy optimista, quiero ser optimista.
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Una obra de arte es un rincón de la creación visto a través de un temperameneto.
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Apaga la vela, que no necesito ver el color de mis ideas.
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Era una espera sin esperanza, con la certeza de que la muerte no perdonaría.
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En París, la verdad avanzaba, irresistible, y ya sabemos de qué modo estalló la esperada tormenta...
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Tuvo entonces la brusca convicción de que el dinero constituía el estiércol en medio del cual surgía aquella humanidad del mañana.