Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.
Frases célebres de Francisco de Asís.
Francisco de Asís, santo italiano , fundador de la orden de frailes menores conocida como la orden franciscana.
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El diablo se alegra, sobre todo, cuando logra arrebatar la alegría del corazón del servidor de Dios. Llena de polvo las rendijas más pequeñas de la conciencia que puedan ensuciar el candor del espíritu y la pureza de la vida. Pero cuando la alegría espiri
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El Señor te bendiga y te guarde; te muestre su rostro y tenga misericordia de ti. Vuelva a ti su mirada y te conceda la paz.
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El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote.
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Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible.
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Soy tan solo lo que soy ante Dios
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Entretenerse en buscar defectos al prójimo es prueba suficiente de no ocuparse apenas de los suyos propios.
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Conozco a Cristo pobre y crucificado, y eso me basta.
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Allí donde reinan la quietud y la meditación, no hay lugar para las preocupaciones ni para la disipación.
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Ama de veras a su enemigo el que no se duele de la injuria que se le hace, sino que, por el amor de Dios, se requema por el pecado que hay en su alma. Y muéstrele su amor con obras.
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La cortesía es hermana de la caridad, que apaga el odio y fomenta el amor.
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Feliz el servidor capaz de soportar con paciencia las correcciones, las acusaciones y las reprensiones que le vienen de otro como si se las hiciera él mismo.
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Los demonios no son los que le han crucificado, eres tú quien con ellos lo has crucificado y lo sigues crucificando todavía, deleitándote en los vicios y en los pecados.
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Cuanto más tentado te veas, sábete que eres más amado.
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El siervo de Dios que no se enoja ni se turba por cosa alguna, vive, en verdad, sin nada propio.
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Espíritus malignos y falsos, hagan en mi todo lo que quieran. Yo sé bien que no pueden hacer más de lo que les permita la mano del Señor. Por mi parte, estoy dispuesto a sufrir con mucho gusto todo lo que él les deje hacer en mí.
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Tenemos que amar mucho el amor del que nos ha amado mucho
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Tú eres el bien, todo el bien, el sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero.
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¡Terrible es la muerte!, pero ¡cuán apetecible es también la vida del otro mundo, a la que Dios nos llama!