Todos anhelamos llegar a viejos y todos hemos negado que ya hemos llegado.
Frases célebres de Francisco de Quevedo. [Página 8]
Francisco de Quevedo y Villegas fue un escritor español.
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La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
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La justicia es una constante y perpetúa voluntad de dar a cada uno lo que le toca.
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En sujetos enfermizos nunca los males huyen, sino anídanse
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Sólo el que manda con amor es servido con lealtad.
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Los fumadores de tabaco comienzan, desde aquí abajo, su noviciado para el infierno, donde se necesita estar muy acostumbrado al humo
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Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho.
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Siempre se ha de conservar el temor, más jamás se debe mostrar.
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Creyendo lo peor, casi siempre se acierta.
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Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez.
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Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada.
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Mira que eres el que ha poco no fuiste y el que siendo eres poco y el que de aquí a poco no serás; verás como tu vanidad se castiga y se da por vencida.
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El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar que le llamen.
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Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.
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El rico come, el pobre se alimenta.
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No es dichoso aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitar nada.