Más que un dolor para el mal que hemos causado, nuestro arrepentimiento es un temor del mal que nos pueda suceder
Frases célebres de François de La Rochefoucauld. [Página 14]
Duque François de La Rochefoucauld, 1613 – 1680. Filósofo y moralista francés.
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Antes de desear ardientemente una cosa, debemos cerciorarnos cuidadosamente de la felicidad que proporciona al que la posee
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Sólo los grandes hombres pueden tener grandes defectos
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Aunque los hombres se vanaglorian de sus grandes obras, frecuentemente no son estas el resultado de un noble propósito, sino efecto del azar
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El deseo de parecer listo impide a menudo el llegar a serlo
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El mundo recompensa con mayor frecuencia las apariencias de mérito que el mérito mismo
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La pasión convierte a menudo en loco al hombre más cuerdo, y vuelve listos a los más necios
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Es más fácil ser sabio para los demás que para uno mismo
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Si en los hombres no aparece el lado ridículo, es que no lo hemos buscado bien.
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El amor propio es el mayor de los aduladores.
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Nada impide tanto ser natural como el deseo de parecerlo.
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A menudo se juzga a los hombres por el crédito de que gozan o por las riquezas que poseen.
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No se elogia, en general, sino para ser elogiado.
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Los celos nacen del amor, pero no mueren con éste.
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Nunca otra cosa damos con tanta liberalidad como nuestros consejos.
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Para mí, la belleza es la maravilla de las maravillas. Sólo los superficiales no juzgan por las apariencias. El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible.
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El orgullo, que nos inspira tanta envidia, a menudo nos sirve también para moderarla.
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Con frecuencia nos avergonzaríamos de nuestras más hermosas acciones, si el mundo supiera todos los motivos que las producen.
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No hay amor que pueda ocultar por mucho tiempo el amor,allí donde se encuentra, ni tampoco fingirlo allí donde no existe
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Un hombre discreto puede estar enamorado como un loco, pero no como un tonto