Así, pensaba en él sin quererlo, y cuánto más pensaba en él más rabia le daba, y cuánto más rabia le daba más pensaba en él, hasta que fue algo tan insoportable que le desbordó la razón.
Frases célebres de Gabriel García Márquez. [Página 3]
Gabriel García Márquez fue un escritor y periodista colombiano ganador del Premio Nobel de Literatura.
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Desde ese momento, Florentino Ariza la vio con otros ojos. También para ella pasaban los años. Su naturaleza feraz se marchitaba sin gloria, su amor se demoraba en sollozos, y sus párpados empezaban a mostrar la sombra de las viejas amarguras. Era una flo
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Seis meses después del primer encuentro, se vieron por fin en el camarote de un buque fluvial que estaba en reparación de pintura en los muelles fluviales. Fue una tarde maravillosa. Olimpia Zuleta tenía un amor alegre, de palomera alborotada, y le gustab
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Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor
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No creo en Dios, pero le tengo miedo
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...y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites.
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No se sentían ya como novios recientes ... y menos como amantes tardíos. Era como si se hubieran saltado el arduo calvario de la vida conyugal, y hubieran ido sin más vueltas al grano del amor. Transcurrían en silencio como dos viejos esposos escaldados p
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Fue ella quien arrasó con la virginidad de mi generación.
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Desde entonces quedaron vinculados por un afecto serio, pero sin el desorden del amor.
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Y padeció la certidumbre espantosa de que no volvería a dormir en el resto de su vida.
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Andaba de pueblo en pueblo buscando con quien casarme
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Mucho después, en una época incierta en la que trataba de entender algo de mí mismo vendiendo enciclopedias y libros de medicina por los pueblos de Guajira ...
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Nunca hubo una muerte más anunciada.
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Una pobre mujer consagrada al culto de sus defectos.
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Fue como un soplo del espíritu santo.
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También el amor se aprende
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Con mas cojones que dinero. Tinín.
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Dadme un prejuicio y moveré al mundo.
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Lo buscó en las tinieblas, lo encontró a primera vista entre tantos y tantos nombres confundibles de este mundo y del otro, y lo dejó clavado en la pared con su dardo certero, como a una mariposa sin albedrío cuya sentencia estaba escrita desde siempre.
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... miren allá, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas, allá, donde el sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles, sí, allá, es el pueblo de Esteban.