Nunca releo mis libros, porque me da miedo.
Frases célebres de Gabriel García Márquez. [Página 5]
Gabriel García Márquez fue un escritor y periodista colombiano ganador del Premio Nobel de Literatura.
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Yo sí creo que Dios existe —dijo el presidente—, pero que no tiene nada que ver con los seres humanos. Anda en cosas mucho más grandes.
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Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra.
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... escarbó tan profundamente en los sentimientos de ella, que buscando el interés encontró el amor, porque tratando de que ella lo quisiera terminó por quererla.
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Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.
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¡Los amigos son unos hijos de puta!
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No le dolieron las peladuras de cal en las paredes, ni los sucios algodones de telaraña en los rincones, ni el polvo de las begonias, ni las nervaduras del comején en las vigas, ni el musgo de los quicios, ni ninguna de las trampas insidiosas de la nostal
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El sexo es el consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor.
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Y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.
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El deber de los escritores no es conservar el lenguaje sino abrirle camino en la historia. Los gramáticos revientan de ira con nuestros desatinos pero los del siglo siguiente los recogen como genialidades de la lengua. De modo que tranquilos todos: no hay
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El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.
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El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga.
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El amor se hace más grande y noble en la calamidad.
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Pero una noche, dos semanas después de que lo llevaron a la cama, Prudencio Aguilar le tocó el hombro en un cuarto intermedio, y él se quedó allí para siempre, creyendo que era el cuarto real.
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El que no tiene memoria, se hace una de papel.
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La pobreza es el mejor remedio para la diabetes.
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..los amputados sienten dolores, calambres, cosquillas, en la pierna que ya no tienen. Así se sentía ella sin él, sintiéndolo estar donde ya no estaba.
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El afán de querer olvidarte es mi mayor ímpetu para recordarte
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Si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol
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Así somos, y nada podrá redimirnos, dijo. Un continente concebido por las heces del mundo entero sin un instante de amor: hijos de raptos, de violaciones, de tratos infames, de engaños, de enemigos con enemigos.