Si conociéramos el último porqué de las cosas, tendríamos compasión hasta de las estrellas
Frases célebres de Graham Greene. [Página 3]
Graham Greene . Novelista inglés, autor de Los comediantes (1966), El cónsul honorario (1973), El factor humano (1978) y El décimo hombre (1985), entre otras.
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No puede uno confiarse a sus superiores cuando ha triunfado donde ellos fracasaron
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Los principios están hechos para ser violados. Ser humano es también un deber.
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Sólo cuando amamos el pecado estamos condenados irremediablemente.
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Es posible que las maniobras no sirvan para ganar batallas, pero los ejercicios forman el carácter.
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No puede uno fiarse de sus superiores cuando ha triunfado donde ellos fracasaron.
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Debe ser reconfortante para un soldado saber que a ambos lados las atrocidades son las mismas: nadie está nunca solo.
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Se puede hacer una guerra sin piedad contra los guapos, los listos y los triunfadores, pero no contra los que no tienen ningún atractivo.
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Se puede confiar en la indulugencia de Dios, pero no en el hombre, en los hombres.
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Amar es ver cómo otro nos ve, es estar enamorado de la propia imagen deformada y sublimada.
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Nunca he creído en el infierno. Dicen que Dios es piedad, luego el infierno es contradictorio.
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Quienes comparten nuestra niñez, nunca parecen crecer.
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Las personas reales están repletas de seres imaginarios.
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Nunca llegamos a hacernos a la idea de que contamos menos para los demás de lo que ellos cuentan para nosotros.
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La alegría es tributaria del sufrimiento. El sufrimiento es parte esencial de la alegría. Cuando tenemos hambre ¡qué bueno nos parece el alimento!
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Espiar es una profesión extraña.
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Moralidad viene con la triste sabiduría de la edad, cuando el sentido de la curiosidad ha mermado.
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Entró en el territorio de mentiras sin pasaporte para el regreso.
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Intento comprender la verdad, aunque esto comprometa mi ideología.
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Nunca nos hacemos enteramente a la idea de que nosotros contamos menos para los demás de lo que los demás cuentan para nosotros.