¡Hombre! Entender, entender... ¿A qué llama usted entender? Oiga: la sociedad es como un navío, y cada cual tiene que participar en la dirección del timón, según sus fuerzas.
Frases célebres de Henrik Ibsen. [Página 2]
Henrik Johan Ibsen . Poeta y dramaturgo. Nació en el puerto de Skien y falleció en Cristiánia (Oslo)
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Pero he visto innumerables matrimonios del género opuesto. Y he tenido ocasión de comprobar de cerca el daño que esa clase de uniones puede causar a una pareja de seres humanos.
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Entiendo que ahora pisas terreno firme, sobre el cual puedes empezar a construir... No tienes más que ponerte a ello. Y acuérdate de que tu invento también es un ideal que merece tus esfuerzos.
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EL ALCALDE: Como empleado del establecimiento, no tienes derecho a una opinión individual.
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Ni aunque se hundiera el mundo, doblarán mi cabeza bajo el yugo.
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Traficamos con inmundicias y podredumbre. ¡Nuestra entera vida social, tan floreciente, se funda en una mentira!
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EL ALCALDE: ¡Bah! El pueblo no necesita ideas nuevas. El pueblo está mejor servido con las ideas viejas y buenas que le son familiares ya.
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DOCTOR STOCKMANN: ¿Quizá no es obligación de todo ciudadano dar a conocer al pueblo las nuevas ideas?
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Doctor Stockmann: Luego, en una sociedad libre, ¿es inútil tener la razón de parte de uno? ¿Acaso no están a mi lado la prensa independiente y liberal, la mayoría compacta? Ellas implican un poder.
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Señora Stockmann: ¿Y de que te sirve la razón si no tienes poder?
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Señora Stockmann: Tomás, tu hermano tiene el poder.
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Doctor Stockmann: Pero yo tengo la razón.
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No hay cuesta, por pedregosa que sea, que no puedan subirla dos juntos.
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Un verdadero espíritu de rebelión es aquel que busca la felicidad en esta vida.
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Tengo otro deber igualmente sagrado que la responsabilidad: mi deber conmigo mismo.
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El pecado que no tiene perdón es el que mata la vida del amor en el ser
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La sociedad viene a ser como un navío y todo el mundo debe contribuír a la buena dirección de su timón
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La lucha por la libertad es la esencia de la misma libertad
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Fingid que ignoráis la existencia de vuestros enemigos; no incurráis en la vulgaridad de defenderos de ellos
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Para dos no hay pendiente demasiado empinada