Nora: ¡Ay Torvald! En realidad no sé con certeza que es la religión 3er Acto, última escena.
Frases célebres de Henrik Ibsen.
Henrik Johan Ibsen . Poeta y dramaturgo. Nació en el puerto de Skien y falleció en Cristiánia (Oslo)
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Nunca debe usted usar sus mejores pantalones cuando vaya a luchar por la libertad y la verdad.
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Que otros griten que nuestros tiempos son malos. Yo clamo y lloro por la época vana. ¿Cómo no despreciar nuestro tiempo, si carece de carácter y pasiones?
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Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.
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¡Qué cosa tan extraña es la felicidad! Nadie sabe por dónde ni cómo ni cuándo llega, y llega por caminos invisibles, a veces cuando ya no se le aguarda.
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Si no puedes ser lo que eres, sé con sinceridad lo que puedas.
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La mayoría nunca tiene razón.
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¡Qué porvenir! ¡Qué nueva perspectiva! Tengo por quien trabajar, tengo por quien vivir, tengo un hogar que cuidar. ¡Ah! Voy a empezar una nueva vida.
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Es imperdonable que los científicos torturen animales; que hagan sus experimentos con periodistas y políticos.
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El hombre más fuerte es el que resiste la soledad
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He descubierto que las raíces de nuestra vida moral están completamente podridas, que la base de nuestra sociedad está corrompida por la mentira.
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Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad.
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¡Qué coraje hace falta en determinados momentos para elegir la vida!
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Eras amable conmigo... pero nuestra casa sólo era un salón de recreo. He sido una muñeca grande en tu casa, como fui muñeca en casa de papá. Y nuestros hijos, a su vez, han sido mis muñecas. A mí me hacía gracia verte jugar conmigo, como a los niños les d
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Si lo dieses todo, menos la vida, has de saber que no has dado nada
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Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad. Pero no pueden impedirme que, en el fondo de mi alma, elija a una o a otra.
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No se sirva pues de ese elevado término de ideal cuando tenemos para eso, en el lenguaje habitual, la excelente expresión de mentira.
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Socave la idea del estado, ponga en su lugar la acción espontánea y la idea de que el parentesco espiritual es la única condición para la unidad y lanzará usted los elementos de una libertad que merece ser poseída.
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Las verdades tan antiguas son prácticamente seniles. Y cuando una verdad es así de vieja, difícilmente puede diferenciarse de una mentira.
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En aquel momento me pareció que había vivido ocho años en esta casa con un extraño, y que había tenido tres hijos con él...