A quién nada se ha dado, nada puede pedirse.
Frases célebres de Henry Fielding.
Henry Fielding fue un novelista y dramaturgo inglés, conocido por sus escritos satíricos y humorísticos. Está considerado como el creador de la tradición novelística inglesa junto con su contemporáneo Samuel Richardson.
-
-
Aunque manida, es una observación certera que los ejemplos tienen más fuerza que los preceptos: y si esto es exacto en lo odioso y censurable, todavía lo es más si nos referimos a lo agradable y digno de alabanza.
-
Casi todos los médicos tienen una enfermedad favorita, a la que atribuyen todas las victorias obtenidas sobre la naturaleza humana.
-
El amor y el escándalo son los mejores endulzantes para el té.
-
El mundo ha honrado en demasía a los críticos, y los ha tomado por hombres de mucho mayor empaque del que realmente tienen.
-
El culpable tiene sus labios prestos a toda acusación.
-
El valor genera, en la mente mezquina envidia, y la emulación en las grandes almas.
-
Hemos de comer para vivir, y vivir para comer.
-
La culpa se hace eco muy rápidamente de la acusación.
-
La escuela es la cuna de todos los vicios e inmoralidades.
-
La excelencia del alimento mental reside menos en el tema que en la habilidad del autor para bien aderezarlo.
-
La felicidad doméstica es el fin de todos nuestros anhelos, y la recompensa general de todos nuestros trabajos.
-
La naturaleza siempre muestra su sonrisa universal.
-
Las personas que pagan por lo que comen insisten en que se de gusto a su paladar, por caprichoso que sea.
-
Se suele decir que no es la muerte, sino morirse, lo que es terrible.
-
Si se comparara al número de los que se recuperan gracias al médico con el que los que mueren con su ayuda, los primeros excederían a los últimos.
-
Un penique ahorrado es un penique ganado.
-
Un periódico consta siempre del mismo número de palabras, haya noticias o no las haya.
-
Un hombre rico, sin caridad es un canalla, y tal vez no sería difícil demostrar que es también un tonto.
-
La moda es la ciencia de la apariencia, y que inspire a uno el deseo de parecer más que de ser.