Me encontré de pronto en la culminación de la dicha del amor y en consecuencia en la cima de mi vida, de mis añoranzas y aspiraciones.
Frases célebres de Hermann Hesse. [Página 6]
Hermann Hesse, Calw , 2 de julio de 1877 - Tesino (Suiza), 9 de agosto de 1962.
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El corazón pena por la caducidad y se entrega a ella sin rebeldía, pero el espíritu la enfrenta con sus armas y trata de vencerla una y otra vez.
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Todos llevan consigo, hasta el fin, viscosidades y cáscaras de huevo de un mundo primordial.
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En ocasiones solemos coger la pluma y escribimos, sobre una hoja en blanco, signos que dicen esto y aquello: todos los conocen, es un juego que tiene sus reglas.
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Alguno no llega jamás a ser hombre, y sigue siendo rana, ardilla u hormiga.
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¡Qué extraño es vagar en la niebla! Ningún hombre conoce al otro.
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Otro es hombre de medio cuerpo arriba, y el resto, pez.
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¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar una pizca la vida está lejos de mí?
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La humanidad y la política en el fondo siempre se excluyen. Ambas son necesarias, pero es casi imposible servir a ambas a la vez. La política exige un partido, la humanidad prohíbe el partido.
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He fracasado en el intento de dedicar amor a las cuestiones políticas.
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Y ni condenas ni odios, sino amor resignado y amorosa paciencia nos acercan a la meta sagrada.
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Cuando advirtió en su cordial semblante una cierta, aunque reprimida sonrisa, que le pareció advertir por primera vez. Apenas vio aquella sonrisa, en cierto modo burlona u hostil pese a su apariencia amistosa, recordó inmediatamente lo que estuvo buscando
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Hacer versos malos depara mucha más felicidad que leer los más bellos
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La desesperación es como un río; en una orilla están los niños; en la otra los hombres maduros, los que han despertado ya de su letargo. Todos los sentimientos son buenos, óptimos, también el odio, también la envidia, también los celos, también la cruelda
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Las cosas de las que nos hablaba el profesor de Religión quedaban lejos de mí, en una serena irrealidad sagrada, muy bellas quizá y muy valiosas, no eran ni actuales ni incitantes, y aquellas otras cosas que me preocupaban lo eran precisamente en el más a
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Tienes razón al decir que poco importan las opiniones.
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Solo el pensamiento vivido tiene valor.
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Es bueno, repetíase, aprender a expensas propias lo que es preciso saber.
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Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede.
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El sol nos habla por medio de la luz, con aroma y color lo hacen las flores, el aire con las nubes, nieve, y lluvia.