Ninguna mujer ha dicho toda la verdad de su vida.
Frases célebres de Isadora Duncan.
Angela Isadora Duncan, más conocida como Isadora Duncan fue una extraordinaria bailarina y coreógrafa estadounidense, considerada la creadora de la danza moderna. Era atea, socialista y bisexual, e hizo toda su vida apología del amor libre. Tuvo muchos ro
-
-
Mi arte es precisamente un esfuerzo que tiende a expresar, en gestos y movimientos, la verdad de mi Ser. He necesitado muchos años para encontrar el más pequeño movimiento absolutamente verdadero.
-
Desde el primer momento no he hecho sino bailar mi vida.
-
Algunas veces se me ha preguntado si creía yo que el amor era superior al arte, y he contestado que no podía separarlos, porque el artista es el amante único, el único amante que tiene la pura visión de la belleza, y amor es la visión del alma al contempl
-
Nací a la orilla del mar, y he advertido que todos los grandes acontecimientos de mi vida han ocurrido junto al mar. Mi primera idea del movimiento y de la danza me ha venido seguramente del ritmo de las olas. Nací bajo la estrella de Afrodita –Afrodita,
-
Tengo que agradecer al hecho de que, siendo yo joven, fuera pobre mi madre. No podía tener sirvientes ni ayas para sus hijos, y a esto debo la vida espontánea que pude expresar siendo niña, y que no he perdido nunca.
-
Antes de que yo naciera, mi madre sufría una gran crisis espiritual: su situación era trágica. No podía tomar ningún alimento, excepto ostra y champaña helados. Si se me preguntara cuándo empece a bailar, contestaría: ‘En el seno de mi madre, probablement
-
¡Qué lástima me dan los niños seguidos constantemente por sus ayas, constantemente protegidos, cuidados y vestidos con elegancia! ¿Qué vida es la suya?
-
No recuerdo de ningún sufrimiento que tuviera por causa la pobreza de nuestro hogar. A nosotros nos parecía muy natural esa pobreza. Donde yo sufría era en la escuela únicamente. Para un niño sensible y orgulloso, el sistema de la escuela pública es tan h
-
Me impresionó profundamente la injusticia que padecían las mujeres, y relacionando mis lecturas con la historia de mi padre y de mi madre, decidí, de una vez para siempre, que consagraría mi vida a luchar contra el matrimonio y a favor de la emancipación
-
Me informé de las leyes matrimoniales y me indignó la condición de esclava que se adjudicaba a la mujer.
-
Cuando oigo a los padres de familia que trabajan para dejar una herencia a sus hijos, me pregunto si se darán cuenta de que, por ese camino, contribuyen a sofocar el espíritu de aventura de sus vástagos.
-
La mejor herencia consiste en dar a los niños la mayor libertad para desenvolverse por sí mismos.
-
Mi arte estaba en mí, cuando era niña, y si no quedó ahogado fue gracias al espíritu heroico y aventurero de mi madre. Estoy convencida de que todo lo que hombre hace en la vida empieza cuando se es muy niño.
-
Cuando podía escaparme de la prisión de la escuela, era libre; podía vagar sola, a la orilla del mar, y seguir mi fantasía.
-
En aquella época me resultaba difícil comprender por qué, habiendo despertado tal frenesí de entusiasmo y admiración en hombres como Andrew Lang, Watts, sir Edwin Arnold, Austin Dobson, Carlos Hallé y todos los pintores y poetas a quienes conocí en Londre
-
Día tras día visitábamos el Louvre y apenas si podían echarnos a la hora de cerrar. En París no teníamos ni dinero ni amigos, pero tampoco necesitábamos nada. El Louvre era nuestro Paraíso.
-
Permanecía horas y horas inmóvil y extática con las dos manos cruzadas sobre mis senos, cubriendo el plexo solar. Mi madre se alarmaba al verme tanto tiempo inmóvil, como en éxtasis; pero yo pude, al fin, descubrir el resorte central de todo movimiento, e
-
Me puse mi túnica y dancé en el salón de música. El príncipe quedó cautivado. Me dijo que yo era como una visión y un sueño, por cuya realización hubiera estado esperando mucho tiempo. Se interesó profundamente por mi teoría de la relación del movimiento
-
Entre los espectadores que me aclamaban en la sala, había un joven húngaro, con facciones y estatura de dios. Aquel joven debía transformar a la casta ninfa que yo era entonces en una bacante salvaje y desenfrenada.