¡Ay de los pueblos gobernados por un poder que ha de pensar en la conservación propia!
Frases célebres de Jaime Balmes.
Jaime Luciano Antonio Balmes i Urpià fue un filósofo y teólogo español. Además de apologista, sociólogo y político. Es una de las personalidades más interesantes de la primera mitad del siglo XIX español, familiarizado con la doctrina de Santo Tomás de Aq
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No es muy dificil atacar las opiniones ajenas, pero sí el sustentar las propias: porque la razón humana es tan débil para edificar, como formidable ariete para destruir.
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No es tolerante quien no tolera la intolerancia
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El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros.
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La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere
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Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros. El hombre sin pasiones sería frío, pero en cambio el hombre dominado por las pasiones, es ciego
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No hay sabiduría sin prudencia. No hay filosofía sin cordura.
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Me convencí de que dudar de todo es carecer de lo más preciso de la razón humana, que es el sentido común
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El medio para deshacerse de un hombre amante de contradecir es callar y escuchar reposadamente.
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El pensar bien no le interesa solamente a los filósofos, sino a las personas más sencillas.
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Hay medios que nos conducen al conocimiento de la verdad, y obstáculos que nos impiden llegar a él; enseñar a emplear los primeros y a remover los segundos es el objeto del arte de pensar bien.
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El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete este principio es intrínsecamente injusta.
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Los hombres que alaban siempre son o simples o bajos; los que no alaban nunca son o imbéciles o envidiosos.
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En la lectura debe cuidarse de dos cosas: escoger bien los libros y leerlos bien.
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Los hombres capaces de alzar y llevar adelante una bandera son muy pocos.
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Los hombres grandes son sencillos, los mediocres ampulosos.
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Somos responsables, porque somos libres
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El pueblo comprende antes el lenguaje de las pasiones que el de la razón
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La franqueza tiene sus límites, allende los cuales pasa a ser necedad
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Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que permanecen latentes hasta que la ocasión las despierta y aviva