Yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema...
Frases célebres de Jaime Gil de Biedma.
Jaime Gil de Biedma y Alba . Fue un poeta español, uno de los autores más importantes de la Generación del 50.
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De todas las historias de la Historia la más triste sin duda es la de España porque termina mal.
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Para saber de amor, para aprenderle, haber estado solo es necesario.
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Los misterios del amor son del alma, pero un cuerpo es el libro en que se leen.
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Morir en paz, los dos, como dicen que mueren los que han amado mucho.
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...envejecer, morir, es el único argumento de la obra.
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Nada que sea tan dulce como una habitación para dos, si es tuya y mía.
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De militancia nada, nunca he militado con nada ni con nadie. Yo no creo en esa tesis de que los intelectuales deben meterse a políticos, una cosa son los políticos y otra los intelectuales. Por eso un intelectual trajeado de político es un elemento peligr
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Amor que tiene calidad de vida, amor sin exigencias de futuro, presente del pasado, amor más poderoso que la vida: perdido y encontrado. Encontrado, perdido...
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Resolución de ser feliz por encima de todo, contra todos y contra mí, de nuevo -por encima de todo, ser feliz- vuelvo a tomar esa resolución.
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Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio arriba, más arriba, mucho más que las luces que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados. Queda también silencio entre nosotros, silencio y este beso igual que un largo túnel.
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A duras penas te llevaré a la cama, como quien va al infierno para dormir contigo.
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¿Cómo poder dormir, mientras que tú tiritas en el rincón más triste de mi cuarto?
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¡Oh innoble servidumbre de amar seres humanos! ¡Y la más innoble que es amarse a sí mismo!
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Que aunque el gusto nunca más vuelve a ser el mismo, en la vida los olvidos no suelen durar.
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Y te vuelves hacia mí, sonriéndome. Yo pienso en cómo ha pasado el tiempo, y te recuerdo así.
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Pero ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir, es el único argumento de la obra.
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Hacer poesía fue para mí una manera de construirme un muro contra el mundo exterior, una suerte de andamio contra mis propias debilidades interiores.
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Despiértate pensando vagamente que el portero de noche os ha llamado. Y escucha en el silencio: sucediéndose hacia lo lejos, se oyen enronquecer los tranvías que llevan al trabajo. Es el amanecer.
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Al principio me halagaba oír que me citaban por la radio o alguien se acordaba de un poema o una línea mía, pero una cosa es la gente o el lector común y otra el gremio de los poetas y los escritores profesionales, aduladores de oficio...