No tengo suficiente talento para correr y sonreír a la vez, reconoce Emil. Correré con un estilo perfecto cuando se valore la belleza de una carrera según un baremo, como en el patinaje artístico. Pero yo, de momento, lo que tengo que hacer es correr lo m
Frases célebres de Jean Echenoz.
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Corres raro pero no corres nada mal, le dice.
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Los monos parecen malos, atormentados, amargados, perpetuamente ofendidos, resentidos por haber dejado escapar la humanidad por un pelín.
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Mientras corre parece un boxeador luchando contra su sombra.
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Lo importante no es lo que se busca, sino los hechos que se desencadenan a partir de la búsqueda.
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Yo soy mi propio médico.
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El pesimismo sin ironía es de mal gusto.
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Siempre quiere saber hasta dónde puede llegar.
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Creo más en la obstinación que en la inspiración.
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Mi propio nombre, en mi boca, me produce siempre una impresión extraña.
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Algún día se calculará que, sólo entrenándose, Emil habría dado tres veces la vuelta a la Tierra.
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Estoy contento, declara Emil, pero siento que un joven no me haya vencido. Los jóvenes aman más que yo la victoria.
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La ficción nunca es pura y la invención novelesca siempre es alimentada por la experiencia, ya se trate de la experiencia cotidiana o de hechos que se pueden encontrar en la vida, en la prensa y que uno siente el deseo de metamorfosear un poco en el marco
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Lo que intento es no repetirme, no utilizar frases que suenen demasiado como yo; hay que evitar a toda costa ser tu propia parodia.
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Se parece mucho al trabajo del artesano, sí. No sé si escribir es un oficio, creo que es sobre todo un estado. O quizá sea un oficio especial.
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Los mismos temas siempre vuelven a aparecer, volvemos a caer en los mismos temas una y otra vez. El autor está condenado a ello, es desesperante.
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Vivir en París desde hace cuarenta años me ha marcado, sin duda. Desde mi primer libro, y en todos los siguientes, París siempre ha estado muy presente.
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Es la mejor imagen que he encontrado del infierno: la vida cotidiana privada de deseos, sin los sueños que le sirven de combustible. Eso es terrible.
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No le gusta el deporte, máxime porque su padre le transmitió su propia antipatía por el ejercicio físico, el cual no es a sus ojos sino una pura pérdida de tiempo y sobre todo de dinero.
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En principio yo trabajo todas las mañanas, si no funciona, no puedo ser indiferente, pero no veo qué otra cosa podría hacer. Y es lo que más me gusta aunque a veces sea desolador; pero incluso cuando es desolador, es interesante.