La religión de todos los hombres debe ser la de creer en sí mismos.
Frases célebres de Jiddu Krishnamurti.
Jiddu Krishnamurti (n. Madanapalle, Andhra Pradesh; 12 de mayo de 1895 - m. Ojai, California, Estados Unidos; 17 de febrero de 1986) fue un reconocido escritor y orador filosófico y espiritual hindú considerado mundialmente como uno de los grandes pensado
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No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.
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Lo decisivo para traer paz al mundo es nuestra conducta diaria.
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La libertad consiste en reconocer los límites.
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Sólo cuando la mente está libre de ideas y creencias puede actuar correctamente.
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No se comprende primero y luego actúa. Cuando comprendemos, esa comprensión absoluta es la acción.
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Conoceremos el estado del amor solo cuando los celos, la envidia, la posesión y el dominio terminen. Mientras haya posesividad, no hay amor.
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Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio; solo una mente serena pero extraordinariamente activa puede aprender.
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Si posees claridad, si eres una luz interna para ti mismo, nunca seguirás a nadie.
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La sabiduría no ejerce ninguna autoridad y aquellos que ejercen la autoridad no son sabios.
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La búsqueda se convierte en otra huida de lo que realmente somos.
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Solamente el individuo que no se encuentra atrapado en la sociedad puede influir en ella de manera fundamental.
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La verdad es la que libera, no el esfuerzo por ser libre.
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¿Ha notado usted que la inspiración llega cuando no la está buscando? Llega cuando toda expectativa se detiene, cuando la mente y el corazón se tranquilizan.
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Ningún libro es sagrado, lo puedo asegurar, igual que el periódico, son solo palabras impresas en papel, y tampoco en ellas hay nada sagrado.
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El miedo corrompe la inteligencia y es una de las causas de la egolatría.
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No te pierdas ni te confundas en las organizaciones, permanece solo y sencillo.
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La sabiduría no es una acumulación de recuerdos, sino una suprema vulnerabilidad a lo verdadero.
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Cuando no hay amor en nuestro corazón, solo nos queda una cosa: el placer; y ese placer es el sexo, por lo tanto este se convierte en un enorme problema.
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La tradición incapacita y entorpece la mente de manera inevitable.