He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola.
Frases célebres de Jorge Luis Borges. [Página 2]
Jorge Luis Borges fue un escritor argentino, autor de El Aleph, Ficciones, El libro de arena, entre otras obras. Fue poeta, traductor, profesor de literatura inglesa, cuentista, bibliotecario, ensayista, políglota y crítico literario.
-
-
Hecho de polvo y tiempo, el hombre dura menos que la liviana melodía que sólo es tiempo.
-
La amistad no necesita frecuencia, el amor sí, pero la amistad no.
-
La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.
-
... la más sincera de las pasiones argentinas, el esnobismo ...
-
La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
-
La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa.
-
Las herejías que debemos temer son las que pueden confundirse con la ortodoxia.
-
Lo que decimos pocas veces se parece a nosotros.
-
...lo que llamamos azar es nuestra ignorancia de la compleja maquinaria de la causalidad...
-
Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos.
-
Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres.
-
Los hechos graves están fuera del tiempo, ya porque en ellos el pasado inmediato queda como tronchado del porvenir, ya porque no parecen consecutivas las partes que los forman.
-
...declaraba que censurar y alabar son operaciones sentimentales que nada tienen que ver con la crítica.
-
Modificar el pasado no es modificar un solo hecho: es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas.
-
Morir por una religión es más simple que vivirla con plenitud.
-
Ningún problema tan consustancial con las letras y con su modesto misterio como el que propone una traducción.
-
Un atributo de lo infernal es la irrealidad, un atributo que parece mitigar sus terrores y que los agrava tal vez.
-
Yo había comprendido hace muchos años que no hay cosa en el mundo que no sea germen de un Infierno posible; un rostro, una palabra, una brújula, un aviso de cigarrillos, podrían enloquecer a una persona, si ésta no lograra olvidarlos.
-
Todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento hasta el de su muerte, han sido prefijados por él. Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una