Obedientia et Pax
Frases célebres de Juan XXIII.
Angelo Giuseppe Roncalli, obispo italiano, elegido papa con el nombre de Juan XXIII.
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Sólo por hoy seré feliz, en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.
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Ahora reconocemos que nuestros ojos han permanecido ciegos durante muchísimos años, de manera que no hemos visto la belleza de tu pueblo elegido y no hemos reconocido en su rostro los rasgos de nuestro hermano primogénito. Distinguimos ahora la señal de C
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A veces todos somos ciegos.
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Cuan pequeño sería Dios si después de haber creado este inmenso Universo poblara en él únicamente al diminuto planeta Tierra. Ese no es el Dios que yo conozco.
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Es más fácil para un padre tener hijos que para los hijos tener un verdadero padre.
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He mirado a tus ojos con mis ojos. He puesto mi corazón cerca de tu corazón.
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La familia es la primera célula fundamental de la sociedad humana.
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La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.
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La paz sólida y verdadera entre naciones no consiste en la igualdad de armamento, sino en la confianza mutua.
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Las madres y los padres detestan la guerra.
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Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.
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¡Oh!, mire usted, los hombres son como el vino. Algunos se convierten en vinagre, pero los mejores ganan con el tiempo.
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¡Qué alegría recibir el perdón! ¡Qué consuelo salir de la conversación con el confesor, al que nos hemos presentado humildemente, y oírle decir:
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Un hombre pacífico hace más que uno con mucho conocimiento.
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Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.
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Es más fácil para un padre tener un niño que para los niños tener un buen padre.
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No consulte a su temor, sino a sus esperanzas y sueños. No piense acerca de sus frustraciones, sino sobre su potencial.
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La familia es la primera célula esencial de la sociedad humana.
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La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.