Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.
Frases célebres de Julio Cortázar. [Página 2]
Julio Florencio Cortázar fue un escritor e intelectual argentino.
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No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita
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Todo dura siempre un poco más de lo que debería.
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No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi.
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Cada vez iré sintiendo menos y recordando más.
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¡Música! Melancólico alimento para los que vivimos de amor.
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Estar vivo parece siempre el precio de algo.
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A cada sucesiva derrota hay un acercamiento a la mutación final, y que el hombre no es sino que busca ser, proyecta ser, manoteando entre palabras y conducta y alegría salpicada de sangre y otras retóricas como esta.
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Por qué Stop?, por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de allí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total Parcial: Te Quiero. Total General: Te Amo.
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Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con
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La risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas de la tierra.
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Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo.
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Y así es como los que nos iluminan son los ciegos. Así es como alguien, sin saberlo, llega a mostrarte irrefutablemente un camino que por su parte sería incapaz de seguir.
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La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.
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Era duro renunciar a creer que una flor puede ser bella para la nada; era amargo aceptar que se puede bailar en la oscuridad.
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Cuando me hayan devuelto mi casa y mi vida, entonces encontraré mi verdadero rostro.
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No se puede vivir cerca de un titiritero de sombras, de un domador de polillas.
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De muchacho, en el café, cuántas veces la ilusión de la identidad con los camaradas nos hizo felices. Identidad con hombres y mujeres de los que conocíamos apenas una manera de ser, una forma de entregarse, un perfil.
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Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo.
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Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos.