Hay que refinar la conciencia. Que el hombre se asemeje en esto a un bebé recién nacido. Si él se hace tan sutil, no va a tener errores.
Frases célebres de Lao-tsé. [Página 3]
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Si no puedes avanzar una pulgada, retrocede un pie.
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Todo lo difícil debe intentarse mientras es fácil.
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La excelencia de un gobierno no se juzga por su orden.
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Saber creyendo no saber, eso es lo excelso. No saber creyendo saber, eso es una enfermedad
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Sólo zarpas y espinos nacen en el lugar donde acampan los ejércitos
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El buen hombre es el maestro del malo, y el mal hombre es la lección del bueno
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Gobierno imperceptible, pueblo feliz; gobierno solícito, pueblo desgraciado
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Saber cuándo uno dispone de lo suficiente es ser rico
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En el centro de tu ser tienes la respuesta; sabes quién eres y sabes qué quieres
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El sabio prefiere la izquierda. El soldado prefiere la derecha
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Si tú y yo discutimos y tú vences ¿Será acaso verdadero lo tuyo y falso lo mío?
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Aquello que miramos y no podemos ver es lo simple
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Los cinco colores ciegan al hombre. Los cinco sonidos ensordecen al hombre. Los cinco sabores embotan al hombre. La carrera y la caza ofuscan al hombre. Los tesoros corrompen al hombre
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Sin risas el tao no sería lo que es
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Un viaje de mil millas empieza con un paso.
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Las palabras verdaderas no son agradables, y las agradables no son verdaderas.
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Si das pescado a un hombre hambriento, le nutres durante una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda su vida.
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Un gobernante sabio siempre se esfuerza para que la gente no tenga tentaciones y pasiones, y para que las personas, profundamente viciosas, no se atrevan a actuar.
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Los esfuerzos del sabio se dirigen a tener satisfecha la vida, y no a tener muchas cosas. Y él, contemplándose con poco en el mundo material, escoge lo primordial.