Más que a España, amo yo al mundo, y más que a mi tiempo, a toda la historia de esta pobre, interesante humanidad, que viene de las tinieblas y se esfuerza, incansable, por llegar a la luz.
Frases célebres de Leopoldo Alas «Clarín».
Leopoldo García Alas y Ureña «Clarín» fue un célebre escritor español.
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A la larga siempre acierta el que se fía del genio.
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Cabe todo mal en el espíritu humano, que cabe esta contradicción: la envidia y el desprecio.
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Cualquiera sirve para rey; casi nadie para solitario
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Mucho más grande que no admirar nada es no despreciar nada.
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Sólo la virtud tiene argumentos poderosos contra el pesimismo.
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El eclecticismo de Balmes es originariamente infecundo, ya que sueña con alianzas imposibles entre sus creencias y las corrientes del siglo.
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Yo era entonces un idealista de cátedra...
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¡Qué de famas irritantes, de escritores hueros, necios, vulgarísimos no ha habido que combatir como quien apaga un incendio, durante estos 20 años!
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La buena crianza nos exige que no hablemos a las personas de lo que no entienden, de lo que no les interesa; que no aburramos al prójimo con las preocupaciones de nuestro egoísmo haciéndole prestar atención a nuestras gracias, aventuras y milagros.
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La buena crianza pide también que no escandalicemos a quien nos oye con desvergüenzas, blasfemias, chistes demasiado verdes, etc., etc. La buena crianza pide que no demos latas a nadie usando una palabra que me disgusta, pero hoy muy corriente.
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Todas las religiones son buenas; pero la capa no parece.
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Hay muchos que creen imitar el estilo de Victor Hugo, cuando en realidad solo imitan el de sus traductores.
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En las federaciones de la amistad suele haber un pacto tácito: el de la igualdad de ingenio y de fortuna. El que brilla más, el que sube más, está fuera del pacto; se le declara la guerra.
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El orgullo es una pasión de los dioses; pero de los dioses falsos.
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Cabe tanto mal en el espíritu humano, que cabe esta contradicción: la envidia y el desprecio.
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Puede haber un autor tan magnánimo que te perdone el mal que has dicho de sus obras; pero ese mismo acaso no te perdone el bien que digas de sus émulos.
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Cabe todo mal en el esppíritu humano, que cabe esta contradicción: la envidia y el desprecio.