Para quedarte donde estás tienes que correr lo más rápido que puedas...y si quieres ir a otro sitio, deberás correr, por lo menos, dos veces más rápido.
Frases célebres de Lewis Carroll.
Lewis Carroll es el seudónimo por el que es conocido en la historia de la literatura Charles Lutwidge Dodgson , sacerdote anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor británico, conocido sobre todo por su obra Alicia en el país de las maravillas.
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Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente.
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¡Qué pobre memoria es aquella que sólo funciona hacia atrás!
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Si así fue, así pudo ser; si así fuera, así podría ser; pero como no es, no es. Es cuestión de lógica.
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Adoro a los niños con excepción de los niños varones. Su raza no me es en absoluto atractiva.
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Piensan que estoy loco por todos los niños. Pero no soy omnívoro como los cerdos, sino que selecciono.
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¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? -Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar, dijo el Gato. No me importa mucho el sitio, respondió Alicia. Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes, le conte
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Uno de los secretos de la vida es que lo que realmente vale la pena es lo que hacemos por lo demás.
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A veces he creído hasta en seis cosas imposibles antes del desayuno.
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Si así fue, así pudo ser; si así fuera, así podría ser; pero como no es, no es. Eso es lógica.
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Para la Reina sólo existía un modo de resolver los problemas, fueran grandes o pequeños. ¡Que le corten la cabeza!
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Si conocieras el tiempo tan bien como lo conozco yo -dijo el Sombrerero-, no hablarías de derrocharlo como una cosa. El tiempo es una persona. De Alicia en el país de las maravillas..
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No quiero caminar entre locos, dijo Alicia. Oh, no puedes hacer nada, le respondió el gato, todos estamos locos aquí.
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Siempre hablar con la verdad, pensar antes de hablar y escribir.
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La regla es mermelada mañana y ayer, pero nunca hoy.
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¡Vaya! - se dijo Alicia -. He visto muchísimas veces un gato sin sonrisa, ¡Pero una sonrisa sin gato! ¡Es la cosa más rara que he visto en toda mi vida!
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Llamar a la puerta serviría de algo - siguió el lacayo sin escucharla -, si tuviéramos la puerta entre nosotros dos. Por ejemplo, si tú estuvieras dentro, podrías llamar, y yo podría abrir para que salieras, sabes.
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Sin embargo, pronto comprendió que estaba en el charco de lágrimas que había derramado cuando medía casi tres metros de estatura. ¡Ojalá no hubiera llorado tanto! -dijo Alicia, mientras nadaba a su alrededor, intentando encontrar la salida-. ¡Supongo que
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No puedo volver al ayer, porque ya soy una persona diferente.
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Ella da en general muy buenos consejos, aunque muy rara vez lo sigue.