Estamos todo el tiempo viajando en el tiempo, sólo que la gran mayoría se deja embotar por su historia personal y cree que esto es lo único que existe.sin fuentes
Frases célebres de Louis-Ferdinand Céline.
Louis Ferdinand Auguste Destouches , más conocido por su seudónimo Louis-Ferdinand Céline («Céline» era el nombre de su abuela y uno de los nombres de su madre), abreviado generalmente como Céline, fue uno de los escritores franceses más traducidos y difu
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Invocar la propia posteridad es hacer un discurso a los gusanos
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La naturaleza es algo espantoso e incluso cuando está domesticada con firmeza, como en el Bois, aún produce como angustia a los verdaderos ciudadanos.
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La moral de la Humanidad a mí me la trae floja, como a todo el mundo, por cierto.
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Éstos, los moros, no es beber lo que les interesa, sino darse por culo… está prohibido beber en su religión, por lo visto, pero darse por el culo no.
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La raza, eso que tú llamas así, es solamente esa gran pandilla de gente mísera como yo, legañosos, pulgosos, ateridos, que han acabado aquí perseguidos por el hambre, la peste, los tumores y el frío, llegados tras ser vencidos de los demás rincones del mu
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El amor es el infinito puesto al alcance de los caniches. ¡Y yo tengo dignidad!
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Lo mejor que puedes hacer, verdad, cuando estás en este mundo, es salir de él. Loco o no, con miedo o sin él.
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Por mucho que me diese vueltas y vueltas sobre el pequeño colchón, no llegaba a conseguir ni el más pequeño momento de sueño. Incluso masturbándose en esos casos no se siente ni consuelo, ni distracción. Entonces es la verdadera desesperación.
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¡Ah! ¡Divertirse con su muerte mientras la fabrica, eso es el Hombre, Ferdinand!
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Fui a reunirme con Molly y le conté todo. Para ocultarme la pena que le causaba hizo muchos esfuerzos, pero no era difícil ver, de todos modos, que sufría. Ahora la besaba yo más a menudo, pero la suya era una pena profunda, más auténtica que la nuestra,
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... ¡Ah, tenían muchas verdades que revelarle! ¡Y hermosas! ¡Y no trilladas! ¡Luminosas! ¡Deslumbrantes! ¡Eso es!, empezó a decir el buen pueblo, ¡sí señor! ¡Exacto! ¡Muramos todos por esto! Lo único que pide siempre, el pueblo, es morir. Así es. ¡Vida Di
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Cuando los grandes de este mundo empiezan a amarnos es porque van a convertirnos en carne de cañón.
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En ese oficio de dejarse matar, no hay que ser exigente, hay que hacer como si la vida siguiera, eso es lo más duro, esa mentira.
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Un día, volvió, el celoso, de improviso. Se la encontró, a la guapiña, de palabrita arriba de dos caballeros; fue tan su conmoción, que sacó el revolver y disparó primero a ella y después a sí mismo, una bala en plena boca. Murieron abrazados. — Hacía un
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Me faltan algunos odios todavía, estoy seguro de que existen.
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¡Es más difícil renunciar al amor que a la vida!
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La mujer que sabe tener en cuenta nuestra miserable naturaleza se convierte fácilmente en nuestra amada, nuestra indispensable y suprema esperanza.
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Si usted no es rico, debe ser útil.
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La experiencia es una tenue lámpara que sólo ilumina al que la lleva.