Los buenos siempre vi pasar severos castigos en el mundo, Y para mí lo más sorprendente Los malos vi siempre nadar Por mar de contentamientos.
Frases célebres de Luís de Camões.
Luís Vaz de Camões o Camoens fue un escritor y poeta portugués, generalmente considerado como uno de los mayores poetas en lengua portuguesa; también escribió algunos sonetos en castellano.
-
-
Cosas imposibles, es mejor olvidar que querelas.
-
Hablad de castellanos y de portugueses, porque Españoles somos todos.
-
El amor es fuego que quema sin ser visto.
-
Con más conocimiento se gana, que con el brazo.
-
Mudan los tiempos y las voluntades; se muda el ser, se muda la confianza; el mundo se compone de mudanza tomando siempre nuevas calidades.
-
Casi siempre la fama llega demasiado tarde.
-
Cosas imposibles, es mejor olvidar que quererlas.
-
Es tirana ley, del niño señor, que por un amor se deseche un rey.
-
Tan solo si el amor os mueve habréis la comprensión de mis poemas.
-
Que se extienda por todo el universo, si tan sublime asunto cabe en verso.
-
Si el ingenio y el arte me asistieren, esparciré por cuantos mundos fueren.
-
Nada hay que el Moro con placer no tome, y con placer más grande bebe y come.
-
¿Preguntadme el por qué de este quebranto? Responderlo no sé...Tal vez sería sólo porque os miré, dulce señora.
-
Lástima fuera, mi preciosa dama, que Amor sembrara en vos tantos primores si vuestra privación los vuelve abrojos.
-
Mirándonos, Señora, me confundo, pues todo el que contempla vuestro hechizo decir no puede vuestras gracias bellas.
-
Porque hermosura tanta en vos ve el mundo que no le asombra el ver que quien os hizo es el autor del cielo y las estrellas.
-
Es fuego amor que no se siente arder, es herida que duele y no se siente; es un contentamiento descontente; es dolor que no atina sin doler.
-
Al ver vuestra belleza, oh amor mío, de mis ojos dulcísimo sustento, tan elevado está mi pensamiento que conozco ya el cielo en vuestro brío.
-
Transformase el que ama en cosa amada por obra y gracia de alta fantasía; después el corazón ya nada ansía, pues lleva en sí la parte deseada.