Date por muerta amor, es un atraco. Tus labios o la vida.
Frases célebres de Luís García Montero.
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Si alguna vez la vida te maltrata, acuérdate de mí, que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte.
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Escribo este poema celebrando que pasado y presente coincidan todavía con nosotros y haya recuerdos vivos y besos tan dorados como el beso aquel de la memoria.
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Ahora sé que en aquella ciudad deshabitada la gente andaba triste, con una soledad definitiva llena de abrigos largos y paraguas.
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Los seres humanos pueden vivir sin dioses pero los dioses le deben la vida a los seres humanos, es decir, son una extensión imaginaria de la realidad, el resultado de una insatisfacción.
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Yo vengo sin idiomas desde mi soledad, y sin idiomas voy hacia la tuya.
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Quiero llegar a un bosque apenas sensitivo, hasta la maquinaria del corazón sin saldo.
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La piel, mi piel, los vientos han preguntado tanto en las orillas, tanto se han estrellado por ciudades y pechos, que no conocen patrias ni las cantan, no recuerdan naciones, sólo pueblos.
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Si el amor, como todo, es cuestión de palabras, acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
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No sabes que tu cuerpo, en las noches sin tiempo como ésta, se confunde de pronto con el amanecer, lo detiene dormido junto a mí.
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¿Prisionero de amor, para quién llevas un hombro de cristal y otro de olvido?
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Sólo la lluvia deja una pasión equívoca en el banco vacío de los enamorados.
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Somos de una ciudad cargada de paciencia, que no conoce el sueño de los invernaderos, ni ha vivido la extraña presencia del amor.
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Recuerda que yo existo porque existe este libro, que puedo suicidarnos con romper una página.
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Ya sé que no es eterna la poesía, pero sabe cambiar junto a nosotros, aparecer vestida con vaqueros, apoyarse en el hombre que se inventa un amor y que sufre de amor cuando está solo.
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Es más sabio el amor cuando amanece, cuando ya empieza a oírse la mañana, por el camino largo, desierto de tu piel...
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Hay ciudades que son fotografías nocturnas de ciudades.
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¿Qué haremos de nosotros ahora que los espejos todavía no tienen una sombra que llevarse a sus láminas y los recuerdos nacen aprendiendo a contar hasta diez?
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Y sin embargo tú reapareces inédita en tu gesto para decirme hoy que le conteste al tiempo y sus preguntas el práctico saber que tienes de mi cuerpo.
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Son extrañamente hermosos todavía, estos labios de hace ahora tres años y pareciera inédito el gesto de tu beso, este llegar aquí cada vez más tranquilo, con la serenidad del que tiene por cómplice la vida y su rutina.