Los radicales somos así; no siempre estamos de acuerdo, y cuando no lo estamos ponemos en nuestras luchas internas el mismo entusiasmo que ponemos con el adversario. Pero cuando se aproxima la lucha contra el adversario común, sabemos olvidar. Sabemos que
Frases célebres de Marcelo T. de Alvear.
Máximo Marcelo Torcuato de Alvear , fue un político y presidente argentino, líder de la facción antipersonalista de la Unión Cívica Radical, en oposición a la figura carismática de Hipólito Yrigoyen.
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Como argentino, me duele enormemente, me amarga ver cómo nos roban elecciones, como no cumplen la ley, cómo se burlan del pueblo. Pero como radical, permitidme una confidencia: me alegro infinito en ello. Porque nos han dado la bandera más pura, más grand
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Los hombres somos transitorios, pero los partidos organizados, con sus virtudes y defectos, son fuerzas permanentes y necesarias, llamadas a progresar y a perfeccionarse.
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Leandro Alem fue el tribuno que con su temperamento romántico concibió esta gran fuerza y se entregó a ella enteramente. El destino lo quebró en un momento de amargura, tal vez dudando de que la obra a la que entregaba su vida pudiera realizarce: ¡triste
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Lo que voy a pediros, si los dáis, será para que pueda realizar en bien de la República, lo que a mí no me fue dado ejecutar. Me refiero a tanta iniciativa fecunda que el Honorable Congreso tiene en sus carpetas, esfuerzos de investigación y construcción
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Me consideraba con derecho al respeto de todas las clases sociales, porque supe gobernarlas con legalidad, orden y prudencia. Me apartan de su seno manos crispadas.
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Yo conozco a ese radicalismo y a los conservadores de Buenos Aires, desde hace cincuenta años, y convengamos que en esos conservadores no han mejorado en nada, no han hecho nada en bien de la provincia. Hace cincuenta años que los conozco, porque he actua
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Puedo decirlo con jactancia y lo digo sin reparos: nunca, absolutamente nunca, en ningún momento de mi gobierno, he tomado una medida con el propósito de favorecer a mis amigos, lesionando siquiera sea indirectamente los legítimos intereses de nadie, así
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Tanto el fascismo como el comunismo buscan el estado totalitario, es decir, la abolición del individuo en beneficio de la entidad del Estado. La vieja fórmula liberal: el Estado se funda para facilitar el desenvolvimiento y los derechos y asegurar las gar