Créeme, no es prudente decir 'Viviré' mañana es demasiado tarde: vive hoy.
Frases célebres de Marcial.
Marco Valerio Marcial, , poeta latino.
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Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces.
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El verdadero dolor es el que se sufre sin testigos.
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El bueno será siempre libre aunque sea esclavo; y el malo será esclavo aunque sea rey.
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Cuando a tu esclavo le duele la minga, a ti, Névolo, te duele el culo. No soy adivino, pero sé lo que haces.
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Bebamos seis copas por Levia, siete por Justina, cinco por Licas, cuatro por Lide, y tres por Ida. Todas mis amantes cuéntense por el falerno servido, y como no viene ninguna, ven tú a mí, blando sueño
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... Que a nosotros, que nacimos de celtas y de iberos, no nos cause vergüenza, sino satisfacción agradecida, hacer sonar en nuestros versos los broncos nombres de la tierra nuestra ...
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Eres hermosa, lo sabemos; y joven, es verdad; y rica, pues, ¿quién es capaz de negarlo? Pero, cuando te alabas, Fabula, demasiado, ni rica ni hermosa ni joven eres.
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Es sincero el dolor del que llora en secreto.
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Póntico, ¿por qué crucificas a tu siervo, después de haberle cortado la lengua? ¿No sabes tú que el pueblo dice lo que él se calla?
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Créeme, no es propio de sabios el decir: viviré; la vida de mañana es demasiado tardía: ¡vive hoy!
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Soy feliz, Póstumo, con los besos de saludo que me das con un solo labio: pero podrías suprimir la mitad de esa mitad. ¿Quiéres hacerme un favor más grande y verdaderamente inestimable? Guárdate esa mitad entera
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Fanio se suicidó por escapar del enemigo. ¿No es, pregunto yo, una locura esto de morir para no morir?
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La vendimia está empapada por las lluvias continuas; aunque quieras, tabernero, no puedes vender vino puro.
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Lesbia jura que nadie se ha acostado gratis con ella. Y dice la verdad. Pues cuando va a la cama, siempre paga.
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La multitud de clientes grita en tu honor tan inmenso bravo, Pomponio, porque tu cena es elocuente, no tú.
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Ni quiero lo que atormenta ni quiero lo que empalaga.
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Si recuerdo bien, tenías, Elia, cuatro dientes: una primera tos te echo fuera dos, y otra, otros dos. Ya puedes toser tranquila durante días enteros: una tercera tos no tiene nada que hacer ahí.
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¡Qué gran ingenio se manifiesta en los acontecimientos imprevistos!
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Hasta hace poco era médico, ahora Diaulo es enterrador; lo que hace de enterrador también lo había hecho de médico.