Pensadlo bien. Cuando se trata de hacer votos va en ello la salvación; porque bien sabéis que los votos dan un nuevo mérito o demérito a nuestras acciones.
Frases célebres de Margarita María de Alacoque.
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Sí, os aseguro que la cruz de las enfermedades y humillaciones me es tan necesaria, que mi Soberano Dueño me ha dado a conocer que sin ella no habría podido evitar otra muy peligrosa para mí, según entiendo. Ya no tengo que andarme mirando a mí misma, ni
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¡Si pudierais comprender cuánto mérito y gloria hay en honrar a este amable Corazón del adorable Jesús, y cuál sería la recompensa de aquellos que después de habérsele consagrado no pretenden sino honrarle! Sí; me parece que esta sola intención dará más m
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Todos los que se consagraren a este Sagrado Corazón no perecerán jamás; y como es manantial de todas las bendiciones, las derramaré en abundancia en todos los lugares donde estuviera expuesta la imagen de este amable Corazón, para ser allí amado y honrado
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Paréceme también que uno de los mejores medios para nuestro adelantamiento en la perfección, es el examen particular sobre el defecto con el que nos hemos propuesto acabar, o sobre la virtud contraria que deseamos adquirir; y apuntar nuestras faltas en un
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No os canséis, pues, porque me parece que por este medio quiere apartar muchas almas del camino de la eterna perdición, pues este Divino Corazón es fortaleza y asilo seguro para los que se quieren refugiar en él para escapar de la justicia del Señor, cuya
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Un viernes, en la Sagrada Comunión, dijo estas palabras a su indigna esclava: Te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos los que comulguen Nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penite
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Para esto nos manifiesta la devoción de su Sagrado Corazón, que contiene tesoros incomprensibles y quiere se derramen en todos los corazones de buena voluntad, porque es el último esfuerzo del amor del Señor a los pecadores para atraerlos a penitencia y c
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Y cuando Satanás suscitaba oposiciones y contradicciones, que al principio han sido mayores de lo que pudiera deciros, su bondad me levanta el ánimo con aquella amorosa palabra que infundía en mí una confianza y seguridad inquebrantables: ¿Qué temes? Rein
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Debo deciros que algunas veces me he quejado a Él porque no emplea personas de autoridad y de ciencia, que hubieran podido adelantar mucho la devoción de su Divino Corazón con su influencia. Y me parece que me ha dado a entender que para esto nada le sirv
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Quiere, ante todo, reavivar con esta devoción la caridad resfriada y casi extinguida en los corazones de la mayor parte de las criaturas, dándoles un nuevo medio de amar a Dios por medio de su mismo Sagrado Corazón, tanto como Él lo desea y lo merece, y a
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Desea Él que, santificándonos, glorifiquemos a ese Corazón amantísimo que ha sufrido más que todo el resto de la santa humanidad de Nuestro Señor Jesucristo. Porque desde el momento de la Encarnación, este Corazón sagrado se vio sumergido en un mar de ama
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Después de esto, se me presentó el Corazón divino como en un trono de llamas, más ardiente que el sol y transparente como un cristal, con su adorable llaga. Estaba rodeado de una corona de espinas que simboliza las punzadas que nuestros pecados le infería
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Infinitos son los tesoros de bendiciones y de gracias que encierra este Sagrado Corazón. No sé yo que haya en la vida espiritual ningún ejercicio de devoción más propio para elevar el alma en poco tiempo a la más alta perfección, y hacerle gustar las verd
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