Les ruego que dejen mi nombre en paz. No se llamen así mismos 'luteranos', sino Cristianos. ¿Quién es Lutero?; mi doctrina no es mía. Yo no he sido crucificado por nadie... ¿Cómo, pues, me beneficia a mí, una bolsa miserable de polvo y cenizas, dar mi nom
Frases célebres de Martín Lutero.
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¿Qué es Dios para los cristianos? Un gran castillo, un poderoso escudo, una buena arma.
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Ya que su serenísima majestad y sus altezas exigen de mí una respuesta sencilla, clara y precisa, voy a darla, y es ésta: Yo no puedo someter mi fe ni al papa ni a los concilios, porque es tan claro como la luz del día que ellos han caído muchas veces en
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Hice una alianza con Dios: que El no me mande visiones, ni sueños, ni siquiera ángeles. Estoy satisfecho con el don de las Escrituras Sagradas, que me dan instrucción abundante y todo lo que preciso conocer tanto para esta vida cuanto para lo que ha de ve
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Aquel a quien no le gusta el vino, la mujer ni el canto, será un necio toda su vida.
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Señor Jesús. Tú eres mi justicia así como yo soy tu pecado. Has tomado sobre Ti todo lo que soy y me has dado y cubierto con todo lo que Tú eres. Tomaste sobre Ti lo que Tú no eres y me diste lo que yo no soy.
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Destruid la Misa, y destruiréis al Papado.
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Quienquiera estime su doctrina, fe, y confesión como recta y verdadera, no puede permanecer en el mismo establo con el error o adherir a la falsa doctrina... Un maestro que permanece mudo cuando se enseña el error, y no obstante pretende ser un maestro de
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Y mientras yo dormía o bebía la cerveza de Wittenberg junto a mis amigos Philip y Amsdorf, la Palabra debilitaba al papado de forma tan grandiosa que ningún príncipe o emperador consiguió causarles tantas derrotas. Yo nada hice: la Palabra lo hizo todo.
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Aunque el final del mundo sea mañana, hoy plantaré manzanos en mi huerto. Falsamente atribuida
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El corazón de un hombre es una rueda de molino que trabaja sin cesar; si nada echáis a moler corréis el riesgo de que se triture a sí misma.
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El pensamiento está libre de impuestos.
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La facultad del oído es una cosa sensible: muy pronto se sacia y al poco tiempo se cansa y aburre.
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La felicidad es mi espada, y mi alegría, mi escudo.
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La guerra es la más grande plaga que azota a la humanidad; destruye la religión, destruye naciones, destruye familias. Es el peor de los males.
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La medicina hace enfermos; la matemática, tristes; y la teología, gente pecadora.
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La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.
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Pero desde que la novia del demonio, la Razón, esa bella prostituta, interviene y se cree que es sabia, y que lo que dice, lo que piensa, viene del Espíritu Santo, ¿quién puede ayudarnos, entonces? Ni los jueces, ni los médicos, ningún rey ni emperador, p
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Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
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La razón humana es como subir un hombre borracho a un caballo; lo subes por un lado, y se cae por el otro