Eres la flor de las flores, eres rosa entre las rosas, eres la que estimo y amo, eres tú la más hermosa.
Frases célebres de Melchor de Palau. [Página 2]
-
-
Con los de malas costumbres nunca trato has de tener, que un hombre malo y vicioso a ciento suele perder.
-
Eres tonto de noche, tonto de día, tonto por la mañana y al mediodía: se me olvidaba que también eres tonto de madrugada.
-
No fíes en señores por su grandeza, que también los más grandes tienen flaquezas; pues en sus males hace naturaleza todos iguales.
-
No hay cosa en este mundo que no se mude: el que hoy está abatido, mañana sube; que la fortuna, como viene de prisa, pronto se muda.
-
Vicios hay en el hombre de gran tamaño, pero el peor de todos es ser ingrato; que hasta las fieras reconocen la mano que las sustenta.
-
Si la memoria pierdes cuando estás alto, haces ver que no vales lo que has logrado. ¡Fortuna loca, siempre eres enemiga de la memoria!
-
Mira que el tiempo corre rápidamente, y que el tiempo pasado ya no le tienes; y así aprovecha las horas, los instantes del que te queda.
-
Si piensas de aburrido desesperarte, sabe que te acreditas de muy cobarde; que está lo fuerte en sufrir las desgracias con rostro alegre.
-
Di al tiempo lo que callas, que es el que sólo, cuando no dice nada, lo dice todo; y se ha notado que hasta males ocultos se han declarado.
-
Eres hermosa y robas los corazones: ¿Dónde pondré yo el mío, que no lo robes?
-
No dejes la inocencia, que es buena amiga; pues echarás de menos su compañía.
-
Capitanes de guerra son tus dos labios, y tus dientes en fila son los soldados.
-
La esperanza es un árbol, el más frondoso, y de sus bellas ramas dependen todos.
-
Más allá del infierno cincuenta leguas, hay un infierno aparte para las suegras.
-
Las glorias de este mundo son transitorias, pues duran mientras pasan por la memoria.
-
Cuatro vestidos tengo, tres no me vienen, porque están en el arca de quien los tiene.
-
¡Has dejado que tu padre ande pidiendo limosna! Esa mancha no se quita ni con agua de Colonia.
-
No te fíes de consejos, aunque te los quieran dar; guíate de lo que salga de tu propio natural.
-
No adelantes el discurso sino para pensar bien, porque á veces discurrimos lo que no ha sido ni es.