Entregarnos a los demás es desvivirnos
Frases célebres de Miguel de Unamuno. [Página 2]
Miguel de Unamuno . Escritor y filósofo español. Nace en Bilbao y muere en Salamanca
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Ni, pues, el anhelo vital de inmortalidad humana halla confirmación racional, ni tampoco la razón nos da aliciente y consuelo de vida y verdadera finalidad a ésta
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Leer, leer, leer, ¿seré lectura mañana también yo? ¿Seré mi creador, mi criatura, seré lo que pasó?
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La fe es un hecho en los que la poseen. Y les resulta inútil disertar sobre ella a aquellos que no la tienen.
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La dicha me muestra, más que la desgracia, el vacío de la vida.
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El progreso consiste en el cambio.
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La felicidad no es cosa fácilmente digerible; es, más bien, muy indigesta.
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El amor compadece, y compadece más cuanto más ama.
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Pedimos milagros, como si no fuese el milagro más evidente el que los pidamos.
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Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumiando la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.
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El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.
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La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.
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El progreso consiste en renovarse.
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La lengua no es la envoltura del pensamiento sino el pensamiento mismo.
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Las lenguas, como las religiones, viven de herejías.
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Espera, que sólo el que espera vive. Pero teme el día en que se te conviertan en recuerdo las esperanzas
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La vida es duda, y la fe sin la duda es sólo muerte
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Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica
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Hay algo de dulce y sosegador, y sobre todo de sabio, en eso que los hombres del mundo llaman aburrirse
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¡Son tantos los mortales que no pueden digerir la felicidad! La felicidad no es cosa fácilmente digerible; es, más bien, muy indigesta