La mayoría de los escritores son gente tan fea que sus caras destruyen un sentimiento que quizá podría haberles sido favorable. Quizá soy demasiado sensible, pero varias veces me he sentido tan repugnado por esas caras que no he podido leer los libros sin
Frases célebres de Raymond Chandler. [Página 2]
Raymond Thornton Chandler , escritor estadounidense de novela negra.
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Creo que escribiré una novela policiaca a la inglesa, sobre el portero Jones y dos hermanas ancianas en esa cabaña de techo a dos aguas, algo que tenga latín y música y muebles de época y un caballero auténtico; uno de esos libros en los que todos salen a
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El viejo asintió, como si su cuello tuviera miedo del peso de su cabeza.
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Dicen que el dinero no apesta, dijo. A veces es maravilloso.
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Ganar delicadeza sin perder fuerza, ése es el problema.
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Cuando más dura la ironía, menos enérgico tendrá que ser el modo en que se lo diga.
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Una gran proporción de la literatura que ha sobrevivido ha tenido que ver con distintas formas de muerte violenta.
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La solución, una vez revelada, debe parecer que fue inevitable. Por lo menos la mitad de todas las novelas de misterio publicadas violar esta ley.
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Una vez le escribí, en un estado de ánimo sarcástico, que las técnicas de ficción se habían estandarizado tanto que uno de estos días una máquina escribiría novelas.
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La parte más difícil de su técnica era la capacidad de crear situaciones que estaban en el límite de lo inverosímil, pero que en la lectura parecían lo bastante reales.
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¿Qué hago en mi vida cotidiana? Escribo cuando puedo y no escribo cuando no puedo; siempre por la mañana o en la primera parte del día. De noche, uno tiene ideas muy brillantes, pero no se sostienen. Esto lo descubrí hace mucho.
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La mortal repetición de palabras favoritas hasta que a uno le hacen gritar de impaciencia. Y las palabras favoritas son siempre pequeñas palabritas a medias arcaicas como jejuney umbrage y vouchsafe, ninguna de las cuales la persona de educación media pod
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Es horrible admirar el libro de un hombre y después conocerlo, y destruir todo el placer que causó su obra con unas pocas posturas egocéntricas, de modo que no sólo a uno le disgusta su personalidad, sino que nunca puede volver a leer nada de él con una m
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Otros escritores están haciendo cosas todo el tiempo charlas en ferias del libro, giras de firmas de autógrafos, conferencias, difusión de sus personalidades en tontas entrevistas que, no puedo evitar pensarlo, los hacen parecer un poco baratos. Para ello