¡Desdichado el mendigo que no conoce el placer de dar!
Frases célebres de Roberto Fontanarrosa. [Página 6]
Roberto El Negro Fontanarrosa fue un humorista gráfico y escritor argentino.
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Morir ¡Extraña costumbre!
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Si no cantara el gallo igual amanecería.
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El humor no debe ser risa. Sí, sonrisa. Y, de ser posible, llanto amargo.
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Sentarme a dibujar todos los días es algo que me gusta. Siempre me ha gustado dibujar, me ha gustado contar. O sea, el mío es un trabajo vocacional y el gusto lo sigo manteniendo.
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Es obvio. Uno prefiere que guste el trabajo, pero a eso de escribir para los escritores yo no le encuentro la gracia. La cosa son los lectores.
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Creo que si no se entiende que esto es una pasión, y las pasiones son bastantes inexplicables, no se entiende nada de lo que pasa en el fútbol.
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Mis aforismos son como los buenos vinos, mientras más pasa el tiempo, más caros.
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Busco espíritus sensibles. Intermediarios abstenerse.
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La hiena ríe pues no piensa en el mañana.
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La virtud del virtuoso, la envidia el oso.
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Se aprende más en la derrota que en la victoria, pero ¡Prefiero esa ignorancia!
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El pájaro es libre. Lo sería aún más de ser soltero.
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Alegra ver caer las gotas de lluvia. Pero ellas se destrozan contra el suelo.
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Señalé el futuro y miraste mi dedo.
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Quien ríe último, de la desgracia ajena, ríe mejor.
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Consulté con mi almohada y me dijo: Consulta con tu médico.
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Si tu mejor amigo te incrusta un puñal en la espalda... Desconfía de su amistad.
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Yo me doy cuenta que con los años las manías y las locuras se acentúan, es mentira que uno se convierte en más sabio.
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Tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno es la pierna izquierda. El otro es la pierna derecha.